Sestao se rinde a las centellas

Las calles sestaoarras se animan con el espectáculo pirotécnico todas las noches. / A. S.
Las calles sestaoarras se animan con el espectáculo pirotécnico todas las noches. / A. S.

Los toros de fuego congregan cada noche a decenas de niños que disfrutan del reto en estos 'sampedros'

HELENA RODRÍGUEZ SESTAO.

En los años 80, pocas fiestas veraniegas prescindían en su programa de una o varias jornadas con vaquillas. En Sestao son muchos los que, aún hoy, recuerdan como en aquellos 'sampredros' de antaño desafiaron a aquellas cornamentas. Los nuevos tiempos llegaron con normas de respeto animal y seguridad ciudadana, por lo que la suelta de las reses con fines festivos quedó apartada de la agenda en la gran mayoría de sitios.

Sin embargo, la alternativa llegó de la mano de los toros de fuego. Una suerte de estructuras de metal con ruedas y cuernos que, además de embestir, lanzan petardos y muchas chispas. En pocos sitios han alcanzado tanto arraigo como en la localidad fabril, donde cada noche dos, tres y hasta cuatro de estos artilugios salen a la avenida Las Llanas para hacer de las suyas. Eso sí, con alguna diferencia respecto a lo inicialmente planeado.

12.00 horas.
Concentración por los derechos de las personas LGTBI. En las escaleras del Ayuntamiento.
19.30 horas
Trikipoteo feminista, desde el Kasko hasta el recinto de txosnas.
20.00 horas.
XX Conciertos Corales de San Pedro en el salón de la Escuela de Música.
22.00 horas.
Concierto de 'Akatz' en la plaza del Kasko
22.30 horas.
Tres toros de fuego recorrerán juntos la Alameda Las Llanas.

«Aquí los chavales se meten debajo del toro para que les caigan encima las chispas. Se lo pasan en grande», cuenta Begoña Gonzalo, animadora sociocultural del Ayuntamiento. Así que cada noche, a las 22.30 horas, la calle se llena de críos «mayoritariamente de entre 8 y 12 años», que se toman muy en serio eso del toro de fuego. «Algunos hasta calientan, a otros se les ve nerviosos, en tensión», describe divertida la técnico municipal. Los más pequeños entran con sus aitas y amatxus.

Ropa adecuada

La expectación es tal que las laderas de la campa de Castaños se llenan de gente que observa el ritual. Desde lejos, asisten a un espectáculo de pirotecnia, gritos, carcajadas y alguna que otra caída. Al finalizar, «los niños se enseñan las pequeñas quemaduras que causan las chispas en camisetas y pantalones, como si fuera una competición», describe. Se llama toro de fuego porque, aunque de manera leve, los petardos y las bengalas desprenden pequeñas centellas que dejan marcas en la tela y en la piel si no se lleva el atuendo adecuado.

Para participar se recomienda el uso de ropa vaquera, de manga larga, camisetas viejas y gorra. Muchos añaden un pañuelo para protegerse la boca y parte de la cara. Protección Civil y la Policía municipal velan porque no haya percances y, además, la profesionalidad de los 'conductores' de los toros es absoluta. «Cuentan con el carné de portadores, expedido por la Dirección de Juegos y Espectáculos del Gobierno vasco, y han pasado por un curso especial en Arkaute», desvela Gonzalo. Esta noche, por primera vez estas fiestas, saldrán tres, un número que se mantendrá hasta el mismo domingo, cuando se apaguen las coloridas luces de estos 'sampedros'.

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