«Oihane, no vuelvas sola por favor»

Un buen número de chicas se acercaron a interesarse por el servicio./Luis Ángel Gómez
Un buen número de chicas se acercaron a interesarse por el servicio. / Luis Ángel Gómez

EL CORREO acompaña al dispositivo que escoltó a 39 mujeres de vuelta a casa por la noche en las fiestas de Santurtzi

HELENA RODRÍGUEZ

La noche del viernes al sábado, Santurtzi puso en marcha una iniciativa pionera que ha colocado a la localidad a la cabeza de la lucha contra las agresiones nocturnas a mujeres: un servicio de acompañamiento las que regresan solas a casa. Era la primera madrugada de las fiestas de El Carmen en la villa marinera y ya desde el primer momento se comprobó que el servicio iba a tener demanda. Entre la una y las seis de la mañana, los auxiliares de protección contratados por el Ayuntamiento escoltaron a sus casas a 39 mujeres, todas menos una menores de edad. La cifra ha desbordado todas las previsiones. Tanto es así, que lo que empezó siendo un plan que se iba a desarrollar de manera experimental el primer fin de semana festivo, se va a convertir en fijo hasta que concluyan los 'cármenes', el próximo domingo, según confirman desde el Consistorio.

Las dudas sobre si el plan iba a resultar, enseguida se disiparon. A las 01.00 horas, momento en que se iniciaba, tres menores residentes «en barrios bastante alejados», se convertían en las primeras usuarias. A esa hora llovía sobre la villa y las muchachas residían demasiado lejos como para ir caminando. Sin paraguas ni chubasquero, se optó por trasladarlas en furgoneta.

Tanto la Policía municipal, órgano encargado de coordinar el operativo, como los cuatro empleados extremaban el celo. La prioridad era, más tratándose de menores, proteger su identidad y darles seguridad. Había, dado el interés mediático, cierto miedo a espantar a las posibles beneficiarias. Sin embargo, la voz ya se había corrido y, poco a poco, más mujeres se acercaban. Algunas, solo a preguntar los detalles del dispositivo. Los dos primeros dúos, con los que habló EL CORREO, tenían algo en común: habían sufrido en primera persona sustos nocturnos.

En el primer caso, «un borracho me siguió hasta casa y pasé mucho miedo y angustia». La segunda chica evita dar detalles, pero «fue algo gordo». Se trata de una bilbaína que acude al puesto con una amiga, esta sí residente en Santurtzi. «Quiero que lo use porque así yo también me quedo más tranquila. Me da pena que haya que llegar a esto, porque deberíamos poder llegar a casa sin ningún problema a cualquier hora, pero las cosas no son así ahora mismo», reconoce con un punto de rabia antes de concluir que «ojalá se pusiera en otros sitios».

No muy lejos, una pareja de mediana edad se retira a casa. Son padres de una adolescente de 16 años. Antes de que la joven saliera de casa, su padre le ha insistido. «Oihane, no vuelvas sola, por favor. Vete al puesto del Ayuntamiento y que te acompañen», rememora. Su mujer lo confirma: «Con las cosas que se ven y las experiencias de alguna conocida, de verdad que yo agradezco esta idea. Es triste, sí, pero algo habrá que hacer para parar las agresiones». A su lado, su marido reivindica que sus hijas -tienen otra de 12 años- «tienen derecho a vestirse como quieran, a volver a la hora que quieran y a moverse libremente sin que ningún desalmado las moleste... ¡ponlo, por favor! Que estoy harto de ciertos comentarios sobre si el pantalón es muy corto», solicita enfadado.

Alerta. El dispositivo coordinado por la Policía Municipal de Santurtzi extremaba el celo. El plan inicial contemplaba salidas cada hora, aunque conforme fue avanzando la noche se flexibilizó.
Alerta. El dispositivo coordinado por la Policía Municipal de Santurtzi extremaba el celo. El plan inicial contemplaba salidas cada hora, aunque conforme fue avanzando la noche se flexibilizó. / Luis Ángel Gómez

Sin esperas

La noche avanza. Estaba previsto que las salidas se efectuarán cada hora, pero «tenerlas aquí esperando, no era muy lógico. Al final, nos vamos con ellas a medida que llegan», detallan los responsables del dispositivo. El goteo de beneficiarias, entre las 02.00 y las 03.00 horas, es incesante. Mamariga, el Bullón, Iparraguirre, Kabieces... «algunas, zonas a las que yo no iría solo a estas horas», reconoce un agente. Nadie quiere dar nombres. Ni cargos. La discreción es máxima.

Poco después de las dos, una chiquilla de 14 años parte con uno de los auxiliares. Hora y media antes se había acercado para pedir información. A su lado, cuatro amigas, todas de Portugalete, interesadas en saber si podrían usar el servicio. Cuando les dicen que el programa se circunscribe a Santurtzi, se quedan algo desilusionadas, pero se alegran por su amiga.

«Acabamos de empezar y la idea es acompañarlas a pie y por el pueblo. Si va bien, nos encantaría colaborar con otros municipios u organismos, pero no pensamos tan a lo grande. Hemos preferido hacer algo, quizá más modesto, pero 'algo' al final», argumentan desde la guardia urbana.

Hijas a salvo, padres agradecidos

El desarrollo del acompañamiento es sencillo: las chicas se acercan a la carpa, informan de la dirección de su casa y salen escoltadas por un auxiliar de seguridad. Con él llegan hasta su portal, donde el empleado espera a que, a través del portero automático, la mujer confirme que está bien. La primera noche del servicio, además de las voces de las usuarias, la mayoría muy jóvenes, también escucharon las de sus padres.

«Algunos hasta han salido a la ventana para dar las gracias», confirman fuentes municipales. Los responsables del plan, no lo esperaban. Tampoco la colaboración y obediencia ciega de las propias jóvenes. «No les importa ir a pie y nos ha llamado mucho la atención la confianza que han depositado en el personal», desvelan.

En los momentos de máxima afluencia, a partir de las 04.30horas, los paseos fueron continuos y confirmaron que la iniciativa era necesaria. «Si hemos evitado que a una sola de estas mujeres les pudiese pasar algo, ya ha merecido la pena». La frase no es un tópico. Es el primer resumen de una noche pionera, hecho por un mando de la Policía municipal que sabe de lo que habla.

Los responsables de seguridad son perfectos conocedores de lo que supone para una localidad, y para ellos mismos, que en unas fiestas tan importantes como los 'cármenes' haya una agresión sexual. El año pasado se produjeron dos. «La realidad es que llevamos a cabo una labor preventiva continua que, si todo va bien, no se ve. El problema viene cuando pasa algo. En ese momento, da igual el trabajo, los planes de prevención o el esfuerzo porque todo desaparece», lamentan.

Toda la semana

Con los datos de la noche en la mano, la propia alcaldesa, Aintzane Urkijo, valoraba el estreno. «Ha funcionado muy bien, con una acogida muy buena. Tenemos que ver cómo discurre la madrugada (de hoy), pero en principio, si se mantiene esta tendencia, ampliaremos el servicio a todos los días que quedan de fiesta», confirma.

«Es muy triste que haya que recurrir a medidas así. Es indignarte que se nos llame exageradas por tener miedo de algo que es real, que se censure que volvamos antes o después, o con más o menos ropa. Son comentarios que se oyen y que demuestran que estas acciones son necesarias y deberían ponerse en marcha en más sitios». Es Aintzane, estudiante sestaoarra de segundo Psicología, quien pone discurso al sentimiento de muchas de las que cada noche saldrán de fiesta esta semana, no solo en Santurtzi.

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