Zalla se inclina ante la cebolla roja

Ana Mari Blanco con la auténtica cebolla roja./Pedro Urresti
Ana Mari Blanco con la auténtica cebolla roja. / Pedro Urresti

La sexta edición de Enkarterri Fest Gourmet Festival convierte a la localidad en referente de la gastronomía vasca

DIANA MARTÍNEZ

«Soy la más vieja de los labradores de todo Zalla», comenta a sus 86 años Ana Mari Blanco de la Torre, conocida por todos en este rincón de Las Encartaciones. Sus productos, entre los que destaca la cebolla, se han llegado a vender en San Sebastián, Barcelona, Madrid o las Islas Canarias. «Mi cebolla es la roja de Zalla», cuenta la aldeana. «Parece ser que una empresa de Barcelona ha cogido la denominación de cebollas rojas y no se ha consentido que se llamen igual, por lo que hemos tenido que buscar otro nombre para las de aquí», explica. Fue así como la localidad acuñó el término de la 'cebolla morada'. «Pero la nuestra es la roja de Zalla, la de toda la vida, la auténtica».

A la temprana edad de 21 años, Ana Mari Blanco se casó con un labrador y desde entonces se ha dedicado al oficio y a la posterior venta de productos. Así hasta los 70 años. «Una se hace mayor», lamenta la mujer, que llegó a vender tres mil unidades en un año. A pesar de ello, continúa con su profesión en los 800 metros cuadrados de terreno que posee para el cultivo. «Este año he plantado 800 cebollas, 300 pimientos, alubias, maíz y muchas vainas», cuenta con orgullo. Su esfuerzo le ha servido para ser invitada a la sexta edición de Enkarterri Fest Gourmet Festival, el evento gastronómico más relevante de Las Encartaciones patrocinado por EL CORREO, convertirá hasta ESTE DOMINGO Zalla en una fiesta que celebra la diversidad y calidad del producto y la cocina vasca.

Recorrido de 40 casetas

La oferta expositiva atrae a paladares de todo tipo. Quienes se acercan este fin de semana a los jardines del Ayuntamiento pueden participar en un recorrido por más de 40 casetas con producto autóctono. Los visitantes pueden probar varios de los mejores txakolis del entorno, degustar algunos de los quesos o licores más notables de Bizkaia y descubrir joyas gastronómicas como la propia cebolla morada de Zalla; el producto estrella de la localidad que vale para todo: guiso, alubias, lentejas, caldo...

Además, aseguran quienes la conocen que tiene propiedades curativas. «Si toses, colocas cebolla picada en la mesita de noche y ya no toses tanto», asegura Blanco. Es más, cuentan, «si tienes un furúnculo y le pones cebolla caliente, en un par de días se cura». Remedios de la abuela.

Como novedad, el festival permite al público trabajar en una improvisada cocina. La feria es ya más activa. El año pasado el público solo observaba cómo el experto cocinaba, pero esta vez uno se puede colocar el delantal y ponerse manos a la obra, a la batuta, entre otros, de Daphne Yaker –'chef' en la escuela de cocina Aingeru Etxebarria, de Bilbao– o Ander Mirena Arrizabala , de la escuela local Maristas.

A pesar de los buenos docentes que impartían sabiduría de la gastronomía local, a algunos les costaba seguir el hilo. «No te pongas nervioso», aconsejaba ayer Arrizabala a uno de los participantes. Los niños también tienen su espacio con diversos talleres para crear divertidos recetas y postres. Lo más pequeños, los más golosos.