La ruptura entre PNV y PSE aboca a un final de legislatura convulso en Barakaldo

Las Ejecutivas de ambos partidos rechazan valorar el cisma producido tras el incumplimiento del acuerdo supramunicipal para aprobar las tasas

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

Los únicos puentes que permanecían tendidos entre el PNV y el PSE de Barakaldo, después de que este segundo diera por finalizado en julio de 2017 el acuerdo de estabilidad entre ambas formaciones municipales, cayeron el lunes. Hasta entonces, a pesar de los roces, los socialistas habían apoyado con su voto las tasas y presupuestos municipales, como recoge el acuerdo entre sus Ejecutivas. Ahora el voto en contra, y por sorpresa, del PSE fabril a la subida de tasas del 1,1% ha dibujado un futuro incierto para el final de legislatura.

Las Ejecutivas del PSE y del PNV rechazaron valorar ayer las decisiones de los grupos municipales. Los socialistas tampoco entraron a debatir la petición de la alcaldesa, Amaia del Campo, solicitando a la Secretaria General del PSE en Euskadi, Idoia Mendia, la reprobación de los concejales de Barakaldo.

En la agrupación jeltzale del municipio remarcaron ayer que los ediles socialistas continúan sin darles una explicación de lo ocurrido, por lo que no confían en ellos para sacar adelante el presupuesto municipal. «Se suele decir que no hay dos sin tres, pero en este caso no habrá una tercera. Barakaldo va a seguir avanzando, y desde luego los socialistas han demostrado que no tienen palabra, que no son de fiar, y que les importa más bloquear la acción de gobierno que trabajar por su pueblo», valoró Del Campo el martes, tras firmar la prórroga de las tasas para 2019.

El PSE de Barakaldo tampoco trató ayer de acercar posturas tras esta nueva escenificación de sus diferencias. Desde la formación reiteraron que la decisión tomada el lunes, después de que el miércoles anterior hubieran votado a favor de las tasas en la comisión previa y de que se incluyeran 26 de las 31 enmiendas presentadas por su grupo, se debe a «un incumplimiento de los acuerdos» alcanzados hasta la fecha, así como a una intensificación de «los ataques» hacia su grupo. «La alcaldesa tiene un problema de soledad que se ha visualizado en el último pleno», valoraron.

Elecciones municipales

El PSE rechazó hablar de cuál será su postura ante la votación de unos hipotéticos presupuestos para el próximo año. «Primero tiene que presentarlos el PNV», remarcaron. De hecho, en las últimas legislatura en el Ayuntamiento no salieron adelante las cuentas en los meses previos a la celebración de unas elecciones municipales.

Lo ocurrido esta semana supone un paso más en el distanciamiento alcanzado por ambos grupos desde el inicio de la legislatura. En junio del año pasado el PSE anunció que iniciaba un periodo de reflexión sobre el acuerdo de estabilidad que mantenía con los nacionalistas, y que entre otras cuestiones hacía que tres concejales socialistas ostentaran las presidencias del departamento de Atención al Consumidor, de Salud Laboral y del Taller Usoa. Al mes siguiente el grupo dio por roto el acuerdo alegando constantes incumplimientos y haciendo referencia a las protestas de trabajadores que entonces solían coincidir en los plenos.

Tras la rotura del acuerdo, el PSE anunció que la relación con el gobierno municipal se limitaría al acuerdo de mínimos alcanzado por las Ejecutivas de sus partidos, y que hacían referencia a facilitar la aprobación de los presupuestos, previa negociación. El concejal de Hacienda, Danel Sola (PNV), denunció que el del lunes no fue el primer incumplimiento del PSE en la legislatura, y citó el fallido acuerdo para ampliar el servicio del autobús urbano, Kbus, o la votación en contra de la OTA.

 

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