La residencia de la Fundación Miranda busca poner fin a las sujeciones de los usuarios

El objetivo es «preservar la dignidad de la persona» y potenciar su autonomía. / S. LLAMAS
El objetivo es «preservar la dignidad de la persona» y potenciar su autonomía. / S. LLAMAS

Un nuevo convenio convertirá al asilo baracaldés en el más grande del Estado sin esta práctica, que ahora aplica con 122 pacientes

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

La residencia de mayores de la Fundación Miranda, en Barakaldo, dio ayer el primer paso para cambiar la manera en la que atiende a sus usuarios. El presidente de la entidad, Jokin Perea, y la gestora de proyectos de la Fundación Cuidados Dignos, María Esther Aretxabala, firmaron un convenio de colaboración para implementar en un plazo de dos años la norma Libera-Ger en el centro, que pone fin a las sujeciones de los pacientes y potencia su autonomía.

«Estamos iniciando el germen de una transformación no sólo en la Fundación Miranda, si no en todo el sector. Tenemos que repensar la manera de atender», señaló la directora de Salud e Innovación de la residencia baracaldesa, Celia Gómez. De esta manera, con sus 230 usuarios, el asilo fabril se convertirá en el mayor centro de Bizkaia, y previsiblemente del Estado, en implementar este sistema que no sólo prescinde de las sujeciones físicas que impiden la libertad de movimientos, si no también de aquellas farmacólogicas que consiguen los mismos efectos. «Podemos hacerlo gracias a que estamos divididos en pequeñas unidades con diferentes grupos de trabajo», avanzó.

204
sujeciones realizan cada día los trabajadores en la residencia de la Fundación Miranda.
2020
será el año en el que se complete la transformación, tras un plazo de entre 18 y 24 meses.

Con todo, el cambio será grande y complejo. Actualmente, en la residencia de la Fundación Miranda hay 122 usuarios a los que se les realizan 204 sujeciones cada día. «El inicio de esta nueva etapa es la expresión de un paso hacia el futuro», afirmó Perea, quien remarcó que el fin último debe ser «preservar la dignidad de la persona y respetar su identidad». «Se trata de un compromiso ético y moral en relación con el proyecto de vida de los residentes», añadió.

Para ello, será necesario realizar un proceso de reflexión que abarque a todas las áreas, y que también debe incluir a los familiares y responsables directos de los mayores. En este sentido, los gerentes de la residencia recordaron que son los médicos quienes aconsejan la utilización de las sujeciones, pero son los familiares los que autorizan su empleo, fundamentalmente para prevenir caídas o evitar daños durante los episodios de agitación que sufren algunos residentes.

Cambiar rutinas

La gestora de proyectos de Cuidados Dignos explicó que el método propuesto «busca un cuidado digno, cálido y humano libre de sujeciones, que apuesta por la calidad de vida de las personas cuidadas y sus derechos; que se centra en la persona ciudada considerando sus necesidades, deseos, preferencias e idiosincrasia general; se esfuerza por dignificar y sostener la autonomía y la seguridad de la persona sin utilizar sujeciones; y que establece vínculos importantes con las familias». «Es un proceso largo y duro, porque hay que cambiar rutinas», comentó Aretxabala, quien prometió dar cobertura al centro durante todo el periodo de implantación.

Así, se prevé que la transformación lleve entre 18 y 24 meses. Para realizarla se contará con formadores que ofrecerán capacitación y asesoramiento a todos los trabajadores de la Fundación Miranda.

«Con este esfuerzo queremos contribuir a incrementar la visibilidad social y el debate público acerca del respecto pleno que debemos tener a la dignidad de nuestros mayores», remarcó Perea, quien avanzó que la transformación del asilo de la Margen Izquierda no se limitará a la obtención del certificado de centro libre de sujeciones, si no que se mantendrá en el tiempo.

La directora de Salud de la residencia recordó, por su parte, que ha sido la Diputación la que ha abierto este año un periodo de reflexión sobre la seguridad física, psicológica y emocional de los pacientes.

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