«Este regalo nos va a cambiar la vida»

El crío se mostró entusiasmado al recibir ayer el aparato en una ortopedia de Bilbao./Nerea Regueira
El crío se mostró entusiasmado al recibir ayer el aparato en una ortopedia de Bilbao. / Nerea Regueira

Santi, el niño de 8 años con parálisis cerebral con el que se volcó Sestao, recibe el bipedestador con el que ha logrado ponerse en pie

DIANA MARTÍNEZBilbao

Su mirada y su tímida sonrisa lo decían todo. Un sueño hecho realidad. Santiago, un niño de ocho años de Sestao que sufre parálisis cerebral y microcefalia, recibió ayer el bipedestador para cuya compra se recaudaron fondos en la localidad fabril y con el que ha logrado ponerse en pie. «¡Guau, Santi! ¿Te gusta?», preguntaba entusiasmado su padre Robert Montaño, a lo que el chiquillo asentía emocionado.

El pequeño necesitaba este aparato que cuesta la friolera de 3.000 euros; cantidad que la familia, natural de Bolivia y con escasos recursos, no podía costearse. Por ello, la asociación Bihotz Solidarioak –cuyos miembros se volcaron en cuerpo y alma en ayudarles– organizó hace tres meses un evento en el colegio La Salle, en el municipio de la Margen Izquierda, con diversas actividades para conseguir el dinero. Más de 4.000 vecinos de toda la comarca se acercaron para aportar su granito de arena y conseguir que el crío pudiera ponerse en pie algún día.

Santi es un niño al que se le identifica por su sonrisa y su positivismo. En la sala de espera de la ortopedia bilbaína donde pudo probar el artilugio no paraba de mostrar sus dientes, ansioso por recibir el bipedestador. Cuando entró en la consulta, su progenitor le sacó de su silla de ruedas, aupándole y, con la ayuda del responsable del establecimiento, le introdujeron en el aparato. El artilugio vino con una bandeja para que Santi apoye sus brazos y pueda realizar diversas actividades como comer o dibujar.

Es un proceso largo, pero de momento el pequeño podrá estar de pie, fortalecerá sus huesos y acabará andando en un futuro. Por el camino se han presentado una serie de dificultades, ya que el crío no tiene bien formados los huesos de las rodillas y, tras tomarle las medidas, ha necesitado unas férulas especiales cuyos moldes han tenido que ser encargados a Francia.

«Gracias»

«¿Estás bien? ¿Te duele algo?», le espetaba Robert a su hijo. Debido a su enfermedad, a Santi le cuesta hablar, pero consigue expresarse. El pequeño giró la cabeza hacia el ortopedista y pronunció un tímido «gracias». «Este regalo nos va a cambiar la vida», aseguró emocionado el padre.

El matrimonio formado por Robert y Fernanda Fuentes viajaron desde su país natal para poder ofrecerle una vida mejor a su pequeño. Se asentaron hace un año en Sestao, en un quinto piso sin ascensor. Todas los días le bajan en brazos para que reciba rehabilitación y cuidados de manos de Aspace, una organización de especialistas, en Trapagaran.

Gracias a la medicación y estimulación que ha recibido, la evolución de Santi es buena. El pequeño es capaz de estirar los brazos y tiene un poco más de movimiento. Está empezando a comer él solo, intenta hablar lo mejor que puede y entiende todo lo que se le dice; si no lo consigue, busca la manera de hacerlo. Todo un ejemplo de superación.