Recelo en el barrio de La Arboleda por la presencia de familias violentas

Denuncian que una veintena de personas ocupan ilegalmente varios trasteros y amedrenta a los residentes

H. RODRÍGUEZ TRAPAGARAN.

«Nos sentimos abandonados y expuestos». Así de tajantes se muestran los vecinos de La Arboleda después de que, «en las últimas semanas», la presencia «de una veintena de personas conflictivas» haya causado varias situaciones comprometidas. La última tuvo lugar el pasado miércoles, cuando uno de los residentes fue presuntamente agredido por varios hombres, según figura en una denuncia interpuesta ante la Ertzaintza.

El enfrentamiento se produjo cuando el denunciante salía del garaje de su casa, una promoción pública ubicada en la calle Facundo Alonso. «En el acceso había varios chavales que empezaron como a torear al vehículo. Ante la posibilidad de atropellar a alguno, el conductor se bajó para llamarles la atención y entonces dos hombres le atacaron y le dieron puñetazos», relata un testigo. «Ellos decían que el chico intentó atropellar a los críos, pero eso es falso», recalca esta misma persona.

El mal ambiente en el barrio de Trapagaran es evidente. Ninguno de los vecinos con los que ha hablado EL CORREO se atreve a identificarse «por miedo a represalias». El problema se remonta a hace «unos seis meses», cuando llegó una familia «que no es de migrantes» -insisten en recalcar-. Con ellos «vinieron muchos más». Los residentes hablan de que en el piso viven «más de 20 personas» y de que «algunos han ocupado los trasteros» ajenos.

Amenazas y desperfectos

Hay residentes que aseguran que «hay quien ni se atreve a usar las escaleras por miedo a encontrárselos». «Nos amenazan, nos miran desafiantes y se están haciendo los dueños del pueblo», advierten. Muchos temen que las cosas pasen a mayores coincidiendo con las fiestas del barrio.

«Al final, tendrá que haber una desgracia, como la que hubo en noviembre para que nos hagan caso», alerta un vecino. Se refiere al apuñalamiento de un habitante de La Arboleda por parte de un hombre cuya peligrosidad ya había sido denunciada «en repetidas ocasiones». «Estamos hartos de avisar a todas las administraciones, pero nadie hace nada», critican. Fuentes municipales confirmaron ayer la existencia de discrepancias entre los vecinos del antiguo poblado minero y anunciaron que «se aumentará la presencia policial en la zona».

 

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