«Queremos poder vivir con dignidad en Txabarri», reclaman vecinos de Sestao
La asociación Txabarri Elkarlanean pide al Ayuntamiento su implicación en la mejora del barrio y elabora un documento con 27 propuestas
Rehabilitación de locales vacíos, poder disponer de una oficina de mediación para prevenir posibles conflictos, contar con educadores de calle, limpieza especial y mantenimiento de zonas verdes... Estas son algunas de las 27 peticiones que han formulado desde el colectivo vecinal Txabarri Elkarlanean, y que ya han dado traslado al Ayuntamiento de Sestao. Se trata de un documento «basado en la necesidad urgente de dar respuesta a los problemas que arrastra Txabarri desde hace años», y cuyos autores consideran irrenunciable para poder «vivir con dignidad en el barrio».
Desde esta agrupación piden al Consistorio retomar el compromiso adquirido con esta zona baja del municipio, donde se puso en marcha el programa Txabarri SestaOn Bizi, para mejorar la convivencia, la cohesión social y la situación económica. «Han dejado sin ejecutar buena parte del plan», destacan. «Se marcó para 2019-202 y solo se cumplieron el 40% de los objetivos. En cuanto al marco previsto para 2024–2027, ni siquiera se ha puesto en marcha. Se han perdido ya tres años sin intervención municipal, sin planes sociales activos y sin que nadie atienda las necesidades básicas del barrio», aseguran las mismas fuentes. Remarcan, además, que la «dejación de funciones» del Consistorio ha supuesto «una acumulación de problemas en el ámbito cultural, en la convivencia, en los espacios sociales, en la limpieza y en los servicios básicos».
Es por ello que solicitan al Ayuntamiento que vuelva a implicarse con el barrio, y que retome la organización de actividades culturales en esta zona y, por ejemplo, su participación en las fiestas. También piden «acabar con la imagen de dejadez», y renovar la plaza de los Tres Concejos, con nuevos usos y zonas de juego y descanso.
Cohesión social
Esta plataforma vecinal reclama además trabajo para contribuir a una cohesión social, y medidas contra el racismo. También están a favor de la vuelta de Txirbilenea a la escuela de aprendices, edificio ahora en proceso de reforma, y en el que esta agrupación gestionó durante 14 años el gaztetxe, «con iniciativas culturales, sociales y comunitarias que daban vida al barrio».