Portugalete rinde homenaje a Mikel Peña, el pequeño de 12 que luchó contra el cáncer

Los chavales han lucido la pegatina naranja con las características gafas de pasta del pequeño./Fernando Gómez
Los chavales han lucido la pegatina naranja con las características gafas de pasta del pequeño. / Fernando Gómez

Sus compañeros de clase en el colegio Santa María se han despedido del crío, que falleció el pasado viernes a causa de la enfermedad

AZAHARA GARCÍAPortugalete

Portugalete sigue con el corazón encogido tras el fallecimiento de Mikel Peña, el pequeño de 12 años con el que la villa jarrillera se volcó en su lucha contra un raro tipo de cáncer. Los portugalujos no le olvidan, y no lo harán fácilmente, pues pese a su corta edad fue un ejemplo de entereza ante la adversidad. Desde que el pasado viernes por la tarde moría en su hogar a consecuencia de los estragos de la enfermedad, en la localidad vizcaína se han sucedido diversos homenajes, la mayoría procedentes de clubes deportivos que tanto aliento le dieron durante una batalla que duró dos años y medio.

Este miércoles, sus compañeros del colegio Santa María no han querido ser menos y han aprovechado la tradicional carrera solidaria en favor de Save The Children para recordar al muchacho, que sufría un tumor hepático maligno y que fue sometido a diversos tratamientos. «A través de su humildad fue capaz de crear un tremendo río de solidaridad en Portugalete, nos dio una lección de valor y fuerza que tenemos que aprovechar», ha destacado Alfonso Blázquez, director del centro educativo.

El fallecimiento de 'Mikelontxon' -como así se le conocía en todo Portugalete-, ha tenido un gran impacto en sus compañeros de colegio, al que no dejó de asistir mientras la fuerza le acompañó. Hace dos años, una visita rutinaria al médico le cambió la vida por completo: lo que parecía un simple dolor de estómago resultó ser un tumor. Fue un revés. Pero Mikel y su familia le plantaron cara, sin rendirse. Una batalla que conmovió a toda la localidad. «Con su lucha nos enseñó que mientras quede un ápice de vida hay que aprovecharla al máximo», ha apuntado Blázquez.

Las emociones han estado a flor de piel y pocos han sido los que no han podido reprimir las lágrimas. Los estudiantes de primero de Primaria -el curso de Mikel- han protagonizado el primer recorrido de la competición. Lo han hecho en silencio, «al ritmo tranquilo y suave» que, según el director del centro portugalujo, siempre le caracterizó. Además de la indumentaria deportiva para practicar deporte, los chavales han lucido las pegatinas naranjas con las famosas gafas de pasta del pequeño, un símbolo ya de la solidaridad en la villa.

El momento más difícil para todos los asistentes -también se han sumado vecinos del municipio- ha tenido lugar cuando los alumnos han realizado una parada y han presentado sus condolencias a los padres de Mikel, que han sacado fuerzas para estar presentes en el acto de los compañeros de su hijo. Los gestos de dolor se han sucedido. Incluso lo más pequeños, que a duras penas entendían lo que estaba ocurriendo, no pudieron evitar la emoción y el llanto.

«Un duro golpe»

El director del colegio Santa María ha señalado que los alumnos están desolados por la muerte de su amigo. «Ha sido un duro golpe para todos». Sin embargo, a pesar del dolor, durante los pasados han sacado fuerzas para despedirle a través de varios homenajes. Entre todos, y también en compañía de los padres de Mikel, plantaron un roble en la puerta de las instalaciones escolares para simbolizar que «nuestro amigo sigue con nosotros y nos cuida desde el cielo», ha explicado el educador, aún consternado por su pérdida. Durante la ceremonia se han leído poemas y textos bíblicos que hablan de resurrección. «No queremos que los chavales se queden con todo ese sentimiento de tristeza que provoca la muerte porque Mikel siempre fue fuente de ilusión y de vida», ha subrayado Blázquez.