La polémica sebería de Ortuella acabará con los malos olores el próximo 1 de julio

Las movilizaciones han sido constantes./Fernando Gómez
Las movilizaciones han sido constantes. / Fernando Gómez

La empresa, que tenía un plazo para implantar las medidas correctoras, dejará de transformar productos cárnicos, la actividad causante de los nauseabundos hedores

DIANA MARTÍNEZOrtuella

Los vecinos de Ortuella y Trapagaran ven la luz al final del túnel. Los residentes de ambos municipios continúan hoy en día transmitiendo sus quejas por el «nauseabundo» olor que procede de la sebería García Mendoza, una empresa dedicada a la transformación de productos cárnicos, ubicada desde hace 50 años en el polígono Granada –que pertenece al término municipal de Ortuella, pero que linda con el barrio de Txurruka, en Trapagaran–. No obstante, «a partir del 1 de julio dejará de emitir malos olores», anunció el alcalde de Ortuella, Saulo Nebreda.

El regidor jeltzale se refiere a dejar de realizar el tratamiento MER –técnica de retirada y eliminación de subproductos de la cadena alimentaria animal por seguridad–, la actividad que tantos quebraderos de cabeza ha dado a los ciudadanos de las dos localidades. La factoría lleva a cabo otra serie de actividades que no suponen una molestia, por lo que solo paralizaría una de ellas.

En el último trimestre del pasado ejercicio el departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco interpuso a la fábrica una serie de medidas correctoras. En caso de no cumplirse, el plazo para mantener la actividad expira el 1 de julio. Una de ellas, la implantación de un sistema eolage de dispersión de las emisiones a una altura suficiente para que no llegara a afectar a la población, no se ha llevado a cabo, ya que requería de importantes inversiones. «No han cumplido con las medidas y el plazo vence el 1 de julio», afirmó a EL CORREO el regidor jeltzale. «Se tiene que cumplir el expediente», añadió.

Sin embargo, el director de la empresa, Miguel Ángel García, explicó a este diario que «oficialmente no sabemos nada aún». Dependerá de la decisión final que tome la Diputación. «Si todo el mundo está de acuerdo se podría parar en esa fecha, pero oficialmente no han dicho nada», aseguró el directivo.

El traslado, por concretar

En los últimos años se han venido aplicando medidas, como modificar la jornada laboral para minimizar la afección por olores o disminuir el tiempo de almacenamiento de la materia prima en tolvas y sin afectar al horario de recepción de la misma. El mal olor, sin embargo, es un problema que persiste en los alrededores del lugar. Por ello, las instituciones llevan años barajando el traslado de la empresa.

Los consistorios de ambas localidades se reunieron en febrero con Industria para atajar de una vez el problema y decidieron que la única solución viable es el traslado. De momento, no hay ninguna novedad en cuanto al cambio de emplazamiento.

Es un tema que «lleva su tiempo», advirtió el regidor nacionalista. «Es una solución a futuro que no nos compete a nosotros como Ayuntamiento de cara a tramitarlo», añadió. De la misma manera, Nebreda aprovechó el momento para agradecer a la plataforma Meatza la labor que ha realizado con diferentes movilizaciones «alzando la voz de los vecinos que no hacían más que sufrir los malos olores».

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