Piden convertir un histórico caserío de Barakaldo en un centro cultural

Julen Gómez recopila desde hace años la historia del inmueble junto al que creció. / BORJA AGUDO
Julen Gómez recopila desde hace años la historia del inmueble junto al que creció. / BORJA AGUDO

El ingeniero fabril, Julen Gómez, ha puesto en marcha la inclusión de la casa torre de Beurko, incendiada hace unos meses, como zona de presunción arqueológica

SERGIO LLAMASBARAKALDO.

La histórica casa torre de Beurko, en Barakaldo, tiene quien vele por ella. El baracaldés Julen Gómez, apasionado de la historia y la arquitectura, lleva dos años luchando por poner en valor este edificio. El incendio que este antiguo caserío sufrió el 8 de junio le ha hecho redoblar esfuerzos para poner en valor el inmueble, al que se le estima una antigüedad de al menos 450 años, y por la que han pasado una veintena de generaciones de propietarios. Él pide convertir el edificio, de propiedad privada, en un centro cultural para el barrio y en un pequeño museo de historia.

Gómez, que ha residido la mayor parte de su vida a 300 metros de la casa torre, ya inició hace dos años una campaña de recogida de firmas para pedir una «urgente intervención de los dueños o de las autoridades que ayudase a prevenir el riesgo de derrumbe». La iniciativa sumó el apoyo de un millar de vecinos. En el escrito ya advertía que el edificio contiene elementos del siglo XVI, aunque podría ser anterior. «En el caso de que se trate de un caserío, como muchos historiadores defienden, también estaríamos ante un caso importante ya que los primeros baserris surgen en ese mismo siglo», explica.

Lejos de darse por vencido, en noviembre del pasado año presentó dos solicitudes al Gobierno vasco para calificarla de bien cultural y para incluir su entorno dentro del catálogo de zonas de presunción arqueológica. La primera solicitud no tuvo mucho recorrido, ya que en el Ejecutivo autonómico señalaron que es suficiente con la catalogación como Bien de Protección estructural que le ha otorgado el Ayuntamiento. La segunda, aunque avanza despacio, sigue adelante.

«Barakaldo es un pueblo que se encuentra reñido con su historia», lamenta este ingeniero baracaldés, tan apasionado con el legado de este edificio de Beurko que desde hace unos años trabaja para plasmar sus secretos en un libro. Gómez teme que el edificio desaparezca como han hecho otros tesoros arquitectónicos de la localidad fabril, desde las torres de Lutxana, que a finales del siglo XIX fueron retiradas para dejar paso a la industria y al ferrocarril, a la torre de Aranguren sumergida bajo el pantano de Gorostiza en la primera mitad del XX, o el molino de mareas de San Juan que se perdió a finales de los años 80.

«Hoy en día ya resulta demasiado difícil explicar a nuestros vecinos que Barakaldo es un pueblo de gran historia y tradición, que no nació con Altos Hornos ni con la Revolución Industrial», advierte el joven, que recuerda que hay otros importantes edificios «agonizantes» en la segunda urbe vizcaína, como el palacio Zubileta del XVI o el caserío Gorostiza-Castaños, de la misma época.

Más allá de la necesidad de actuar tras el reciente incendio, Gómez también quiere aprovechar para su causa el 500 aniversario de la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, en la que participó el ilustre de Barakaldo Juan de Zubileta. «La casa torre de Beurko entronca con la historia de otro insigne de Barakaldo, Sancho de Beurco, que fue un gran maestre y capitán que formó parte de la Segunda Expedición a la Isla de las Especias en 1525», detalla Julen. Antes de él ya existía una mención al entorno. Fue la que dejó escrita en el siglo XV Lope García de Salazar en sus 'Bienandazas e Fortunas'.

El impulsor de la protección de este inmueble recordó que en «Beurko no hay un centro cultural municipal» y señaló que la casa torre «bien podría ser un lugar donde ubicarlo». El edificio cuenta desde hace tiempo con un cartel de 'Se vende' colgado junto a una ventana.

«Herido de muerte»

Gómez llegó a barajar la posibilidad de poner en marcha algún sistema de micromecenazgo para financiar la compra del inmueble, que el incendio registrado el 8 de junio «dejó herido de muerte», en sus propias palabras. Por si fuera poco, la vivienda anexa, también de propiedad privada y que lleva tiempo abandonada, sufrió un segundo incendio el pasado 2 de julio. En este caso el Ayuntamiento de Barakaldo tomó la decisión de tapiar el edificio.