Ortuella y Trapagaran celebran el final de los olores de la polémica sebería tras 50 años

La sebería ha sido objeto de numerosas movilizaciones. / PEDRO URRESTI
La sebería ha sido objeto de numerosas movilizaciones. / PEDRO URRESTI

La planta cesa mañana el tratamiento que causaba el hedor, pero mantiene otras actividades e inicia el lunes una limpieza de las instalaciones

SERGIO LLAMASORTUELLA.

Los vecinos de Ortuella y Trapagaran ya no tendrán que estar pendientes de hacia dónde sopla el viento por temor a los hedores de la sebería García Mendoza. La empresa, ubicada desde hace 50 años en el polígono Granada, en el límite entre ambos municipios, ha confirmado que mañana será el último día en el que la planta realiza el tratamiento MER de retirada y eliminación de subproductos en la cadena alimentaria, responsable de los olores. Y es que el lunes se cumple la fecha límite fijada por el Gobierno Vasco para implementar las medidas impuestas por el departamento de Medio ambiente, que no han podido cumplir.

Los alcaldes de Ortuella y Trapagaran, Saulo Nebreda y Xabier Cuéllar respectivamente, confirmaron ayer esta decisión y remarcaron que con ella se cumple un objetivo por el que los vecinos de ambos municipios llevan muchos años luchando. «Durante el mes de julio, aunque veamos funcionar la planta, lo hará en vacío, porque se va a proceder a un proceso de limpieza de la instalación», detalló Nebreda.

El regidor de Ortuella apuntó que el proceso de limpieza durará entre 15 días y un mes, y que la planta podrá continuar con el resto de actividades que desarrolla, ya que no son molestas para la población, como l reciclaje de aceite «que es una buena actividad», subrayó Cuéllar. Nebreda advirtió que los responsables de la sebería están actualmente en conversaciones con los sindicatos para estudiar sus diferentes posibilidades. «Está en el término municipal de Ortuella y la próxima semana se les enviará un escrito solicitando la regularización, de cara a las futuras actividades que vayan a realizar, y aquellas que no, en base a la autorización prevista. Pediremos que informen de la situación en que queda la planta», resumió.

El alcalde de Trapagaran recordó algunos episodios recientes sufridos por los vecinos, como las denuncias por parte de directores de colegios. «Nos decían que los niños tenían náuseas y vomitaban», destacó Cuéllar, que recordó que si bien había informes de Sanidad en los que se remarcaba que los olores de la sebería no eran perjudiciales para la salud, «no hay ninguna duda de que eran nauseabundos», remarcó.

Cuéllar destacó que éste ha sido un «proceso largo» de lucha constante por parte de los vecinos. En este sentido, el alcalde de Ortuella hizo una mención especial a la plataforma Meatza, a la que agradeció su trabajo, y recordó que «han sido claves» tanto en las reivindicaciones por la sebería como con la Variante Sur Ferroviaria, evitando que los trenes de mercancías pasen por el centro de Ortuella y Trapagaran. «Hay que estarles eternamente agradecidos, igual que a los vecinos», defendió Nebreda.

Sistema eolage

Entre las medidas correctoras marcadas por el Gobierno vasco que han motivado el fin de la actividad responsable de los olores, que en la zona denominan coloquialmente como 'el cocido', destaca la implantación de un sistema eolage de dispersión de las emisiones a una altura suficiente como para que no llegaran a afectar a la población. Su alto coste económico habría imposibilitado a la empresa llevarlo a cabo.

Nebreda apuntó que durante los trabajos de limpieza de la planta será posible ver salir humo de la misma. «Este humo no será fruto del tratamiento que se efectuaba hasta ahora, si no de la combustión del fuel, debido a que el procedimiento de limpieza se trabajará en vacío», explicó, y añadió que después de 50 años padeciendo los olores, «parecía que este día no iba a llegar».