«Cuando me operaron me dijeron que podía llevar 10 o 15 años con el tumor»

La muestra estará hasta el 16 en el hall del centro. / HOSPITAL DE CRUCES
La muestra estará hasta el 16 en el hall del centro. / HOSPITAL DE CRUCES

Una exposición da a conocer la acromegalia en el hall del Hospital de Cruces para ayudar a diagnosticar antes esta enfermedad rara

S. LLAMAS BARAKALDO.

Cerca de 15.000 personas pasan diariamente por el hall del Hospital Universitario de Cruces. La Asociación Española de Afectados por Acromegalia ha aprovechado esta afluencia para instalar allí, hasta el día 16, una exposición con objetos cotidianos y experiencias de seis personas que conviven con esta enfermedad desfigurante, provocada por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento. En la mayoría de los casos tiene su origen en un tumor benigno, y se tarda de media más de seis años en ser diagnosticada.

«La acromegalia hace que la hormona de crecimiento cuando actúa sobre los tejidos va lesionándolos, y al final ocasiona que haya mayor riesgo cardiovascular, de enfermedades cancerosas...Hay tratamientos –cirugía, fármacos y en algunos casos radioterapia– y por eso es importante darla a conocer para que se pueda identificar antes», señaló la doctora jefe del servicio de endocrinología y nutrición en el Hospital de Cruces, Sonia Gaztambide.

La acromegalia se manifiesta en unas 60 personas por cada millón de habitantes, habitualmente entre los 30 y los 50 años. «En este hospital se están estudiando los tumores hipofisiarios –que pueden producir la enfermedad– en edades jóvenes y también los genes relacionados con esta enfermedad», detalló Gaztambide, que también es miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER).

«Vida normal»

Ayer una de las integrantes de la asociación en Bizkaia, Begoña Madariaga, explicó como es su día a día con la enfermedad. «Tengo integrada mi medicación y llevo una vida absolutamente normal, aunque cuando me operaron me dijeron que podía llevar fácilmente entre 10 y 15 años con el tumor», explicó.

Además de datos sobre la enfermedad, la muestra incluye piezas como anillos o calzado de gran tamaño que usan algunos de los afectados. «Al ser una enfermedad que se manifiesta poco a poco, la gente no se da cuenta de los cambios. Hace falta alguien que no haya visto a esa persona en un tiempo para notarlo», detalló otro de los endocrinos del Hospital de Cruces, Javier Santamaría.

«La acromegalia hace que la hormona de crecimiento, cuando actúa sobre los tejidos, va lesionándolos y, al final, ocasiona que haya mayor riesgo cardiovascular, de enfermedades cancerosas... Hay tratamientos -cirugía, fármacos y en algunos casos radioterapia- y por eso es importante darla a conocer para que se pueda identificar antes», señaló la doctora jefe del servicio de endocrinología y nutrición en el Hospital de Cruces, Sonia Gaztambide.

La acromegalia se manifiesta en unas 60 personas por cada millón de habitantes, habitualmente entre los 30 y los 50 años.

Ayer una de las integrantes de la asociación en Bizkaia, Begoña Madariaga, explicó cómo es su día a día con la enfermedad. «Tengo integrada mi medicación y llevo una vida absolutamente normal, aunque cuando me operaron me dijeron que podía llevar fácilmente entre 10 y 15 años con el tumor», explicó.

«Poco a poco»

Además de datos sobre la enfermedad, la muestra incluye piezas como anillos o calzado de gran tamaño que usan algunos de los afectados. «Al ser una enfermedad que se manifiesta poco a poco, la gente no se da cuenta de los cambios. Hace falta alguien que no haya visto a esa persona en un tiempo para notarlo», detalló otro de los endocrinos de Cruces, Javier Santamaría.

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