Nuevas señales facilitan la visita del Cinturón de Hierro en Güeñes

Un panel informativo en la ruta muestra fotografías y datos históricos, así como nombres de antiguos vecinos fusilados. / S. LL.
Un panel informativo en la ruta muestra fotografías y datos históricos, así como nombres de antiguos vecinos fusilados. / S. LL.

La ruta, de un total de 12 kilómetros, coincide con senderos de montaña e incluye restos de nidos de ametralladoras y tramos de trincheras

SERGIO LLAMAS GÜEÑES.

14.000 personas participaron en su construcción, que costó unos 50 millones de pesetas. Aunque finalmente se rompió el 12 de junio de 1937, en Gaztelumendi, el llamado Cinturón de Hierro que rodeaba Bilbao en los inicios de la Guerra Civil ayudó a poner a salvo a miles de personas. Ahora en Güeñes los vestigios de sus trincheras, nidos de ametralladoras, puestos de mortero y refugios para las tropas son más fáciles de visitar que nunca, gracias a la mejora y homologación de la señalítica que invita a recorrer los 12 kilómetros que dibujaban en la localidad encartada.

El alcalde de Güeñes, Imanol Zuluaga, recordó que el municipio inició en 2008 la puesta en valor de los vestigios de este considerado Patrimonio Cultural Vasco e Itinerario de la memoria de Euskadi. Fue gracias a la colaboración con la asociación Sancho de Beurko, que facilitó limpiar y analizar restos repartidos por los montes Luxar y Ganzabal, así como las zonas de Arbori y Taramona. El regidor agradeció su labor, así como la de las asociaciones de montaña que han ayudado a comunicar las rutas.

El técnico de montes del Consistorio encartado, Joseba García Lizarralde, destacó ayer las particularidades del tramo del Cinturón de Hierro que discurre por Güeñes. Por un lado la presencia de rutas de montaña en estos puntos facilitan la visita, mientras que por otro su presencia oculta durante años y el complicado acceso a algunos puntos han ayudado a mantener los puestos bien conservados. «En otros lugares se volaron los nidos de ametralladora, sobre todo la txapela (o cubierta) por el hierro que tenían dentro», explicó ayer durante una visita a la zona en la que también estuvieron representantes de las asociaciones de montañismo y la técnica de Memoria Histórica del Instituto Gogora, Amaia Goenaga. Este último ha financiado los trabajos de señalítica, para mantener una coherencia con el resto de asentamientos y recursos que conforman el itinerario en los distintos municipios.

Unos postes de señalización, con códigos QR escaneables a través de los teléfonos móviles, ofrecen información actualizada de los asentamientos y sobre la ruta. Ésta parte desde el parking de Arbori, junto al barrio de Amabizkar Goikoa, y lleva unas tres horas. Además, un panel informativo colocado en la zona incluye los nombres de antiguos vecinos de Güeñes que fueron encarcelados, fusilados o que tuvieron que refugiarse durante el conflicto, así como fotos de la época y datos históricos.

«De niños jugábamos a escondernos aquí», rememoró ayer el presidente del grupo Alpino Gallarraga de Sodupe, Txutxi Muguerza, tras visitar un nido de ametralladoras. También participó en la visita el presidente de la Federación vizcaína de Montaña, Víctor Vivar. «Éste es un complemento importante», añadió.

 

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