«Las niñas tienen que saber que nadie tiene derecho a hacerles daño»

El alcalde fabril, Josu Bergara, arropó a la progenitora de la joven asesinada. / MIREYA LÓPEZ
El alcalde fabril, Josu Bergara, arropó a la progenitora de la joven asesinada. / MIREYA LÓPEZ

La madre de Nagore Laffage participó ayer en un coloquio en Sestao organizado con motivo de la celebración este domingo del 25-N en el que se proyectó el documental sobre su asesinato

AZAHARA GARCÍA SESTAO.

Han pasado diez años, pero a Asun Casasola sigue reclamando justicia, «no ya para mi hija, por ella no se puede hacer nada, para las demás». Nagore Laffage fue asesinada en las fiestas de San Fermín de 2008 a manos de un residente de psiquiatría de la Clínica Universitaria de Pamplona. Una década después, su madre ofrece charlas contando su experiencia con el objetivo de que «una cosa así no vuelva a pasar. Lo que busco, sobre todo cuando voy a los colegios, es que las niñas se empoderen, se quieran y sepan que nadie tiene el derecho de hacerles daño».

Casasola realizó estas declaraciones en un coloquio que tuvo lugar ayer en Sestao, en el marco de las actividades que el Ayuntamiento ha organizado con motivo del 25-N, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Como parte de esta iniciativa, se proyectó el documental 'Nagore', dirigido por Helena Taberna, en el que además de narrar el brutal asesinato de la joven, se hace un recorrido por su vida a través de sus amigas y su familia. En el largometraje, también hay minutos dedicados al proceso judicial que tuvo lugar tras el crimen y que, en palabras de su madre, «fue un fracaso porque este país no está preparado para un jurado popular, eso llevó a que en el juicio se cuestionara más a mi hija que a su asesino».

Durante la mayor parte del visionado, silencio sobrecogedor y estómagos encogidos entre un público, casi exclusivamente femenino, que abarrotaba la sala de conferencias de la biblioteca fabril. Un gran número de mujeres -aunque también algún hombre como el alcalde Josu Bergara- tuvo que permanecer de pie la hora y media que duró el film. No importó, nadie se lo quería perder.

Prejuicios

Tan solo murmullos de indignación durante los planos que narran la reconstrucción de los hechos por el propio acusado, José Diego Yllanes, rompieron el mutismo. Al encenderse las luces, aplausos mientras algún pañuelo secaba lágrimas de emoción. Las presentes, empatizaron con el dolor de una madre que se vio obligada a enterrar a su hija y que encima tuvo que soportar «cómo se cuestionó si ella subió voluntariamente con su asesino, que si era una ligona, o si hizo bien o mal en negarse a mantener unas relaciones que ella no deseaba», aseguró.

Prejuicios contra la víctima que se siguen repitiendo. «Ha pasado igual con el caso de 'La Manada', la justicia ha sido cobarde, eso fue una violación y así es como lo tenían que haber llamado».

Tras la proyección, las preguntas del público. La principal inquietud del auditorio: «¿cómo es posible que se permita que este chico este en la calle ejerciendo la medicina?», cuestionó una asistente. Una pregunta para la que Casasola no tiene respuesta. La progenitora de Nagore abogó por una justicia «justa», que no se arregle con el dinero de una indemnización «como lo intentaron conmigo, que me dieron 126.000 euros, eso es lo que valía mi niña de 20 años».

La protagonista del acto quiso dar las gracias a todas las personas que acudieron a la proyección del documental porque es consciente de que «es algo muy difícil de ver, ya que nos muestra la realidad de lo que está pasando, y son muchas al año con situaciones que no conocemos, y al final lo acabamos normalizando», resaltó.

Por eso entiende que estas jornadas son importantes, para humanizar a cada víctima y lograr un cambio real en la educación y en la sociedad.

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