Nace una asociación en Galdames para dar forma al proyecto de acogida de migrantes

La iniciativa, que toma el testigo de las acciones desarrolladas este verano en barrios de Bilbao, tiene por objetivo dar cobijo a diez personas

SERGIO LLAMAS GALDAMES.

La solidaridad ya tiene nombre en Galdames, 'Atxotarrak Gizarte Elkartea'. Así se llamará la asociación, actualmente en proceso de constitución, que se hará cargo del proyecto de acogida a personas migrantes en el municipio. Sus responsables, una docena de vecinos del municipio y de otros puntos de la comarca, han convocado una asamblea abierta a particulares e instituciones interesadas para dar a conocer su iniciativa. Será mañana en el salón de plenos del Ayuntamiento encartado, a las 19.30 horas.

Galdames es uno de los municipios donde sus vecinos, junto a los de Gernika, Bakio y Arrigorriaga, han puesto en marcha una red de solidaridad con la que atender a pequeños grupos de migrantes. El proyecto toma el testigo de las iniciativas de acogida desarrolladas este verano por los barrios bilbaínos de Atxuri, Bilbao la Vieja, Santutxu y, recientemente, Zorrozaurre.

En la actualidad, en Galdames hay seis migrantes acogidos en el albergue de Txabarri. Como se trata de un recurso municipal que los usuarios pueden reservar, los fines de semana los voluntarios que colaboran con la iniciativa acogen a estas personas en sus viviendas. «Es un recurso provisional que hemos podido utilizar gracias a la buena disposición del Ayuntamiento, pero que sabemos que no está disponible todo el año», advirtió una de las voluntarias e impulsoras de la iniciativa, Miren Murugarren.

En la actualidad hay seis personas migrantes que permanecen en el albergue de Txabarri

Además de explicar el proyecto a los vecinos, la presentación de mañana tratará de conseguir nuevos apoyos de particulares, pero también de las instituciones. Por el momento, el proyecto ya ha contactado con entidades como el centro San Viator de Sopuerta, que está buscando financiación para dotar de un profesor que ofrezca alfabetización y enseñanza a los usuarios acogidos.

También se han iniciado los contactos con Caritas para buscar un local a más largo plazo en el que ofrecerles cobijo. «Sabemos que hay una antigua casa del cura que podría servir para este uso. Es una de las opciones que se están planteando», señaló Murugarren, quien recordó que no se trata de ofrecer una acogida permanente a un mismo grupo de personas, si no un servicio rotativo para los migrantes que se encuentran en pleno viaje y que necesitan hacer un alto y recuperar fuerzas.

Así, la iniciativa espera atender a un grupo de hasta diez personas. «Es una manera de ofrecerles un alojamiento en informarles de los trámites que tienen que realizar mientras se preparan para seguir su camino. Son personas en una situación muy vulnerable, sin casa, ropa, ni nada asegurado», señaló Murugarren, quien incidió en que el objetivo final es implicar a las instituciones.

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