El torreón se pone de largo en Cornites

El torreón, totalmente recuperado./Maika Salguero
El torreón, totalmente recuperado. / Maika Salguero

La fortificación más antigua del Serantes estrena imagen ante los miles de personas que participaron en la popular romería

DIANA MARTÍNEZ RUIZ

Este lunes mandaba la tradición y el tiempo no quiso aguar la fiesta. Miles de personas tomaron la cumbre del Serantes para disfrutar de la romería de Cornites, que sumó un valor añadido a las espectaculares vistas que se observan a 452 metros de altura. El torreón, la fortificación más antigua que alberga el pulmón verde de la Margen Izquierda, ya ha sido recuperada en su totalidad y la Sociedad de Ciencias Aranzadi quiso celebrar su puesta de largo con visitas guiadas y la presentación de un libro que recoge su historia.

La nueva imagen del torreón causó curiosidad y asombro entre los visitantes. Como Jesús Ruiz, que lleva toda la vida calzándose las zapatillas para llegar al Serantes. «Llevo subiendo 40 años por lo menos», presumía. Durante ese tiempo ha sido testigo del deterioro del fuerte, el centinela de la ría de Bilbao, que corrió un serio riesgo de derrumbe total. «La obra ha tenido que llevar mucho trabajo, pero ha quedado muy bien», celebraba.

David Carpintero acudía por primera vez con su familia a la romería y la experiencia, admitía este sestaoarra, había resultado «un poco agotadora». El esfuerzo, no obstante, mereció la pena. «Seguramente repitamos», advirtió. Además, el torreón, que no conocían, les cautivó de tal modo que hasta se hicieron con el libro de Aranzadi para empaparse bien del patrimonio que alberga el Serantes.

El fuerte, que ha sido desbrozado para su disfrute, también acaparó parte de la atención. Allí estaba Aintzane Urkijo, la alcaldesa marinera, que tampoco quiso desaprovechar la oportunidad de subir al monte con sus compañeros del PNV en una fecha tan señalada. El santurtziarra Ander Arjona recordaba con cariño algunos momentos «inolvidables» vividos en el fuerte, como las batallas de agua «con pistolas y globos» que libraba cuando iba con sus amigos.

Pero la fiesta de Cornites tiene incondicionales en toda la comarca, que subieron en cuadrillas al Serantes para disfrutar de las vistas, del paseo, de la familia y los amigos y, sobre todo, del 'cornite', ese panecillo típico de estas fechas que lleva dentro chorizo y un huevo duro, con cáscara y todo. Y las ventas fueron «muy bien», admitió Mariantxu, encargada de la pastelería Kai Alde, que entre las cuatro tiendas que tiene en Santurtzi ya había vendido a mediodía unos 500 'cornites' y otros tantos 'txoripanes'.

Una cita «a conservar»

La romería es una tradición del pueblo que cada vez aglutina a más gente y que las nuevas generaciones no parecen dispuestas a dejar morir. «Es un momento del año en el que nos juntamos todos y es una costumbre que se debe conservar», apuntaba Sandra Nozal. Lo mismo opinaba Haizea Martínez, de Trapagaran, que antes subía con la familia y ahora prefiere hacerlo «en cuadrilla». Como Monchu Iglesias y sus amigas de Gallarta, veteranas, que animadas por la recompensa de engullir el tradicional bollo de la romería coronaron la cima.

Una treintena de jinetes se suma a la fiesta

Aunque la mayoría lo hace a pie, cada vez más gente afronta la subida al Serantes a caballo. De hecho, esta práctica se ha extendido en los últimos años y la romería ya suma alrededor de una treintena de jinetes. Tanto es así que el Ayuntamiento, que este lunes les pidió especial precaución, habilitó por primera vez una zona en la que los caballos pudieron descansar tras completar la subida. David Rodríguez, presidente de la Asociación deportiva cultural Los Cuatreros, lleva subiendo al monte a caballo desde hace más de siete años. Llegados desde La Arboleda, subieron en dos grupos de diez.