'Mikelontxon' vuelve a recibir el apoyo de Portugalete

Los estudiantes formaron un lazo humano de color naranja./Jordi Alemany
Los estudiantes formaron un lazo humano de color naranja. / Jordi Alemany

El Instituto Zunzunegi rinde homenaje al joven, con cinco operaciones y un trasplante, en el Día Internacional Contra el Cáncer Infantil

AZAHARA GARCÍA PORTUGALETE.

Decía Sócrates «sé amable con todo el mundo, pues cada persona libra algún tipo de batalla». Con esta frase comenzó ayer el manifiesto que los alumnos de ESO del Instituto Zunzunegi de Portugalete leyeron con motivo del Día Internacional Contra el Cáncer Infantil. Una máxima que pretenden enseñarles en el centro y que tomó el rostro de Mikel Peña -conocido como 'Mikelontxon'-, el pequeño que desde hace dos años y medio libra una dura lucha contra esta enfermedad en una de sus versiones más extrañas.

Tanto él como sus padres estuvieron presentes en el homenaje. «Es una pasada todo el apoyo y el cariño que estamos recibiendo, no paran de llegarnos llamadas con nuevas ideas y nuevas iniciativas de apoyo», señaló con emoción su madre Sonia López. Actividades que buscan dar visibilidad al caso de este joven ya que, según explicó su padre, Mikel Peña, «tumores como el suyo lo tienen él y nadie más. No buscamos dinero, lo que queremos es que este caso se conozca porque creemos que es digno de estudio». Quizás, de análisis y también de admiración es la actitud del muchacho. Ni las operaciones sufridas -cinco de pulmón más un trasplante de hígado-, ni los tratamientos de quimioterapia pueden con él.

«Con naturalidad»

Los alumnos formaron un lazo humano de color naranja, el color de Mikel. Después, Además, dos chicas, acompañadas por el joven, leyeron un manifiesto en el que se daba respuesta a la pregunta que, sin duda, pasa por la cabeza cualquier persona que se encuentre librando una batalla ante la vida: «¿Por qué a mí? Porque estoy vivo y eso es lo único que tiene sentido». Tras el acto, Mikel tuvo oportunidad de hablar, reír y divertirse con el resto de chavales.

Su amatxu admitió que a veces, «te dan ganas de no dejarle solo en estas cosas, de protegerle, pero luego te das cuenta de que los niños manejan estas situaciones con mucha naturalidad».