«Tenemos miedo, no hay iluminación y se puede esconder cualquiera»

Imagen de la concentración de repulsa./Luis Calabor
Imagen de la concentración de repulsa. / Luis Calabor

Compañeros de la mujer que sufrió una «brutal agresión» en un puente junto al Megapark piden medidas para dar seguridad a la zona

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Trabajadores del polígono Ibar-Zaharra, en Trapagaran, se han concentrado este jueves junto al puente sobre el río Galindo como muestra de solidaridad con una de sus compañeras, empleada de un súpermercado, que sufrió una «brutal agresión» el pasado 24 de agosto cuando salía de trabajar. La mujer fue abordada por un individuo de 28 años, que se encuentra ingresado en prisión provisional desde entonces, que intentó violarla y, ante su resistencia, la empujó por un talud sin lograr que cayera al agua. Sufrió arañazos al ser arrastrada por la maleza y tenía los ojos morados de los golpes.

Ocurrió alrededor de las once de la noche. Ella acababa de salir de trabajar y se dirigía hacia la boca de metro más cercana para llegar a su casa. Para ello debe atravesar un tramo, «sin iluminación y en el que hay sitios donde se puede esconder cualquiera», lamenta Leire, compañera de la afectada. «Tenemos miedo», reconoce. La víctima fue abordada después de pasar el tramo peatonal estrecho del puente, situado junto al Megapark, en Barakaldo, y arrojada por el terraplén. No ha podido volver a trabajar aún «y le costará aún un tiempo», auguraban sus compañeras.

«Llegar vivas a casa»

El horario de los autobuses no les cubre su entrada o salida del trabajo, a las once de la noche o cinco de la mañana, y el camino hasta la marquesina también está oscuro. «Tenemos derecho de acudir y salir del trabajo con seguridad y llegar vivas a casa. Queremos ser libres y estar seguras», declaró Beatriz Solano, miembro del comité de empresa. Varias decenas de personas se colocaron tras una pancarta con el lema 'Biolentzia matxistaren aurka' secundado por los sindicatos CC OO, LAB y UGT.

Denuncian además que «no es casualidad ni la primera vez que ocurre». Otras trabajadoras de la zona han sufrido intentos de agresión sexual cuando salían o entraban de sus puestos. «La iluminación es mala y va dirigida a los coches, no a las personas».

Los convocantes solicitan a las instituciones que adopten medidas para que no vuelva a producirse un nuevo ataque. «Hemos visto más seguridad en los últimos días y eso nos gusta. Mejorar la iluminación o instalar cámaras también nos vendría bien», proponen. De momento, «nos apañamos quedando con gente para no tener que volver solas».