25 medidas para paliar la preocupante situación del asilo municipal de Zalla

El centro ha sufrido una bajada de ocupación importante./Noelia Martínez
El centro ha sufrido una bajada de ocupación importante. / Noelia Martínez

La Junta Rectora apuesta por subir las tarifas de los usuarios privados y dejar de cubrir las bajas para garantizar la supervivencia del centro

SERGIO LLAMAS ZALLA.

La residencia municipal Zallako Eguzki se encuentra en una situación «económicamente preocupante», con un capítulo de gastos «año a año más elevado» y una «bajada de la ocupación que complica la situación del centro en muchos aspectos». Así lo advierte el informe que el Ayuntamiento de Zalla encargó en septiembre y que se debatió ayer durante una Junta Rectora en la que se aprobaron 25 medidas para garantizar su continuidad.

Subir las tarifas de los usuarios privados, a fin de equipararlas con los 89 euros diarios de las 35 camas conveniadas con la Diputación, así como no cubrir las bajas o las vacaciones de los 32 trabajadores cuando haya menos de 45 residentes -actualmente están en uso 49 de las 60 plazas totales- son algunas de las iniciativas impulsadas.

Además de la subida de tarifas, también es necesaria una aportación municipal para garantizar su supervivencia. El proyecto de presupuestos del Ayuntamiento encartado que se debatirá en el pleno el viernes que viene recoge una aportación de 403.030 euros dirigida a inversiones (77.121 euros para comprar camas eléctricas y cambiar el sistema del agua caliente sanitaria), así como para cubrir el déficit de los últimos dos años y dejar sus cuentas a cero. De esta manera, la residencia contaría con un presupuesto de más de 2 millones de euros. «Es un 46% superior al que tenía en 2011 cuando llegamos a la alcaldía», se defendió el alcalde, Javi Portillo.

El regidor de Zalla avanzó que tanto la subida de precios como la aportación municipal deberán ser refrendadas en el próximo pleno: la primera a través de las ordenanzas fiscales y la segunda en los presupuestos. Ayer la aprobación de las medidas en la Junta Rectora salieron adelante con los votos de Zalla Bai y la abstención del PNV. Portillo señaló que las medidas impulsadas tienen como objetivo evitar las propuestas más radicales planteadas en el informe: la privatización de la residencia, un ERE del personal o directamente su cierre.

Inversiones de choque

El PNV reivindicó la elaboración urgente de un plan de inversiones a corto y medio plazo para salvar la residencia municipal, con una primera inversión de choque con vistas a un año, así como medidas complementarias a dos y tres. Los jeltzales criticaron que se haya reducido la aportación al centro prevista inicialmente en el borrador de presupuestos para el 2019 -antes era de 779.643 euros- y denunciaron que, si bien el informe no analiza las causas del descenso, «el estado de las instalaciones no es de recibo».

Así, el PNV ya había solicitado una mejora de las instalaciones durante el pleno de junio. Entonces propuso sustituir las camas rotas y anticuadas por otras más modernas para mejorar el descanso de los mayores y facilitar el trabajo del personal.

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