Manos rojas en la Zona Minera simbolizan la sangre derramada por el machismo

Manos rojas en la Zona Minera simbolizan la sangre derramada por el machismo
Fernando Gómez

La XV Marcha de la Zona Minera recorrió la localidad de Ortuella para pedir el final de la violencia hacia las mujeres

AZAHARA GARCÍA

Lina María Pérez Falagán se levantó este domingo temprano, se vistió con ropa de abrigo negra y se enfundó sus zapatillas de deporte para asistir, en Ortuella, a la XV Marcha de la Zona Minera que, bajo el lema 'Soy mujer, no pertenezco a nadie', tuvo lugar por el Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres. Sus razones, «pedir por favor que dejen de matarnos. Llevan años machacándonos y por más que nos manifestamos les da igual, no hay manera de que esto se arregle y ya estamos hartas». Una opinión que comparte con Adela la Fuente Núñez, otra vecina de la Zona Minera, que abogó por «la implicación de los hombres en esta lucha porque sin ellos va a ser imposible lograr una sociedad igualitaria». José Fernández Povedano recogió la invitación lanzada por las mujeres y también se sumó a la protesta. Afirmó que es la primera vez que acude a una manifestación feminista, pero «ha llegado el momento de echar una mano, es preciso hacer todo lo que esté a nuestro alcance para terminar con esta situación».

La marcha partió a las 11.00 horas desde tres puntos diferentes; una primera columna salió desde la iglesia de Urioste, otra de Nocedal y la Asociación Glober Bikers MTB Ortuella hacía lo propio desde los barrios periféricos de la localidad. La Concejal de Acción Social, Consumo e Intervención Comunitaria de Ortuella, Amaia González explicó a este medio que «siempre organizamos esta marcha con tres zonas diferentes de arranque para que nuestras reivindicaciones se vean por todo el pueblo a la vez, es una manera de darle más visibilidad que si hacemos un único recorrido todos juntos». Este año, además, se repartieron guantes rojos para simbolizar, en palabras de la edil «la sangre de todas aquellas que ya no están porque el machismo las ha matado». De esta manera, cada vez que los grupos feministas lanzaban una arenga por el megáfono, las manifestantes levantaban sus manos en un gesto de solidaridad por todas aquellas que han sufrido o siguen sufriendo el peso de esta lacra.

70 víctimas mortales

Las tres manifestaciones confluyeron en el Lilagune, un espacio ubicado en la calle Catalina Gibaja, cerca de la casa de cultura, donde los grupos feministas de la Zona Minera se reúnen dos veces al mes para organizar actos reivindicativos en favor de la igualdad. En esta ocasión, el jardín que colinda con este punto morado, el de la Plaza de Otxartaga, fue el elegido para colocar 60 carteles con los nombres de las víctimas mortales que la violencia de género se ha cobrado en lo que va de año en todo el Estado, se trata de 53 mujeres y de 7 menores. Como broche de oro a este homenaje a las que ya no están, una vecina realizó un baile en su honor, que supuso el punto final de la marcha. Sin embargo, la multitud, lejos de dispersarse, permaneció en el sitio para disfrutar de una performance creada por el Grupo de Teatro de Muzkiz, y un lunch posterior.

 

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