La amenaza del fuego vuelve a Bizkaia

Impresionantes llamas en esta zona donde predominan los arbustos. / Luis Calabor

A menos de un mes del incendio de Muskiz, los bomberos se emplearon ayer a fondo contra las llamas en Sestao y Abanto

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Han pasado apenas 20 días desde que, tras una noche infernal que incluso obligó a cortar la autopista A-8, el fuego acabó arrasando 110 hectáreas de bosques y monte en Muskiz. Quizá por ese recuerdo aún fresco, la sequedad del terreno debido a la escasez de lluvias, las altas temperaturas de estos días y la situación especialmente complicada que vive la comunidad vecina, con una decena de focos en los montes cántabros, dos incendios dispararon ayer las alarmas en Abanto y Sestao. Afortunadamente, la rápida intervención de los bomberos, que se emplearon a fondo en ambos casos, permitió resolver los dos siniestros sin que provocaran graves daños: apenas dos hectáreas de terreno arrasado en la primera localidad y una en un parque sestaoarra.

La Policía Municipal de Abanto alertó a SOS Deiak de la existencia de un incendio después de recibir varias llamadas de aviso por parte de vecinos de la localidad a primeras horas de la tarde. Las llamas se habían extendido por una zona de matorrales, monte bajo y eucaliptos. La intensa «humareda blanca» que se generó y su cercanía visual con el polígono industrial de El Campillo provocó cierto nerviosismo entre los ciudadanos, aunque los bomberos pudieron comprobar rápidamente que no había riesgo alguno ni para las viviendas ni para las actividades empresariales.

La extinción, sin embargo, se complicó y extendió durante tres horas debido a la difícil orografía del terreno. Fuentes de la Diputación explicaron que se detectaron «varios focos pequeños, pero a los que fue muy difícil acceder a pie».

Diez focos en Cantabria

La situación se volvió más compleja poco antes de las siete de la tarde, cuando SOS Deiak empezó a recibir una cascada de llamadas de vecinos que alertaban de otro incendio, esta vez en Sestao. Las llamas prendieron como la pólvora en una zona de matorrales de Las Camporras inundada de plumeros de la Pampa. Esta especie exótica, sobre todo cuando está seca como ahora, «arde muy rápido y de forma espectacular», lo que obligó a movilizar a todo el parque de Bomberos de Urioste, que desplazó hasta allí tres vehículos pesados y dos autobombas -una de ellas llegó sin parar desde el otro siniestro de Abanto-, con el apoyo además de una tercera cisterna desde la base de Artaza.

En este caso el área afectada era más pequeña, pero también el riesgo mayor, ya que se trata de una zona urbana con viviendas próximas y que forma parte de un parque muy transitado. Además, el fuego corría el riesgo de extenderse hacia el Eje del Ballonti y a otras zonas plagadas de plumeros cercanas a un centro comercial. Para evitarlo, los bomberos hicieron un cortafuego y extinguieron las llamas en torno a las 21.30 horas.

La situación más grave, en cualquier caso, tuvo lugar ayer en Cantabria, donde cuatro incendios continuaban activos al cierre de esta edición después de que se detectara una decena de focos desde el día anterior. Todos ellos fueron provocados. Dos afectaban anoche al paraje de La Maza-Dehesa en Vega de Pas, otro afectaba a Soba y uno más, al Barranco de Cerrilla.