«Hundirte es lo más sencillo, yo elegí lo más difícil, plantarle cara a la enfermedad»

El músico santurtziarra posa en el puerto. / M. D. G.
El músico santurtziarra posa en el puerto. / M. D. G.

Andrés Benzal, cantante del grupo santurtziarra, Mi Dulce Geisha, sufre una distrofia muscular que le «supuso un aliciente para luchar por lo que quería»

DIANA MARTÍNEZ SANTURTZI.

«Me detectaron mi enfermedad a los 21 años. Se sabe que es una distrofia muscular, pero a día de hoy no está diagnosticada; es decir, no tiene nombre». Así relata su historia Andrés Benzal, cantante de la banda santurtziarra, Mi Dulce Geisha, a quien hace casi dos décadas la vida le dio un vuelco de 360 grados con un imprevisto revés. Ha sido capaz, sin embargo, de salir adelante y forjarse una trayectoria en el mundo de la música, su gran pasión. Pese a tener que desplazarse con su silla de ruedas, el músico marinero se sube al escenario junto a sus compañeros de grupo para demostrar que en la vida no hay obstáculos que valgan. Todo un ejemplo de superación.

Las personas que sufren algún tipo de discapacidad viven en una lucha continua. En el caso del músico marinero, la enfermedad avanza y se ve obligado a amoldarse «a los cambios». «Es una enfermedad rara entre las raras y, al no tener nombre, no sé cómo avanza, por lo que no tengo ningún tratamiento que me ayude a ralentizarla», explica a este diario con motivo del Día Internacional de las Personas Discapacitadas, que tuvo lugar ayer. Al principio, le empezó a costar andar, no podía subir las escaleras... Hasta que un día los médicos le dieron la demoledora noticia. «Actualmente voy en silla de ruedas y soy dependiente para prácticamente todas las tareas cotidianas del día a día de cualquier persona», afirma.

Benzal explica el momento decisivo y tremendamente doloroso en el que le diagnosticaron su enfermedad. «En ese momento parece como que te están contando algo surrealista. Piensas que no te puede estar pasando a ti», rememora. Ante esta situación, «tienes dos opciones: puedes hundirte o tirar de coraje y plantarle cara a la enfermedad. Lo sencillo y cómodo sería hundirte, pero yo soy más de coger la opción difícil».

«A muchas salas no podría acceder si mis compañeros de grupo no me suben en la silla»

Una vocación

El actual líder de Mi Dulce Geisha siempre había querido ser músico. El grupo acaba de lanzar su segundo álbum y cada vez tiene más presencia en toda la provincia. «Mi vocación nació a los 14 años con mi primera guitarra, aunque ya había tocado en un grupo durante cuatro años». El diagnóstico de su enfermedad le supuso un «aliciente para luchar por lo que quería» y decir que, pasara lo que pasara y aunque tuviera que cantar en silla de ruedas, nadie ni nada se lo impediría. «Yo quería estar encima de un escenario y ser un ejemplo para alguien que estuviera en ese estado. Normalizarlo; es decir, que no fuera nada fuera de lo común. Si sueñas con ello, hazlo y consíguelo; que nadie te corte las alas nunca», lanza.

En el escenario se siente «muy cómodo», asegura. «He tenido mucha suerte por los compañeros de la banda y la gente con la que me rodeo, soy un privilegiado en ese aspecto». El cantante vizcaíno sostiene que todavía «queda mucho por hacer» en materia de accesibilidad en los conciertos, ya que «a las salas más importantes de Bizkaia no podría acceder si mis compañeros de grupo no me suben en mi silla».

El Ayuntamiento marinero se esfuerza en conseguir un municipio libre de barreras y totalmente accesible. Trabaja mano a mano con la Asociación de Discapacitados de Santurtzi (ADISA), de la que Benzal es miembro. «Siempre que se les pide algo nos ayudan, aunque el pueblo es muy grande y siempre hay cosas que se podrían mejorar».

 

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