El Gobierno vasco insta a la sebería de Ortuella a fijar nuevas medidas para reducir los olores

Las movilizaciones han sido numerosas. / PEDRO URRESTI
Las movilizaciones han sido numerosas. / PEDRO URRESTI

El director de la planta asegura que la intención es «buscar una solución definitiva y no un parche temporal sin que desaparezca el problema»

DIANA MARTÍNEZ ORTUELLA.

El Gobierno vasco ha instado a la sebería García Mendoza, ubicada entre Ortuella y Trapagaran, a llevar a cabo nuevas medidas para minimizar los hedores que la planta produce en la actividad de transformación de sus productos cárnicos y que causa olores nauseabundos a los vecinos del entorno. Según se esgrime de una resolución del pasado 31 de agosto, el departamento de Medio Ambiente considera como la mejor técnica la implantación de un sistema 'eolage' de dispersión de las emisiones.

La novedad que supone este dictámen son los «retoques en la expulsión de gases para que se minimicen los olores», explica José Ángel Seijo, concejal de Medio Ambiente. Entre las medidas a implantar se encuentran las captaciones, mediante un sistema de aspiración en cola, de emisiones dispersas de vapores en aquellos puntos de la instalación donde se puedan producir emanaciones de olores, así como un sistema de neutralización del olor por medio de boquillas de aspersión con aire a presión de una mezcla de agua y un producto químico neutralizante de moléculas orgánicas que generen un olor agradable.

Además, cuentan con otras medidas de control y mejora: utilizar la cámara de frío, en caso de no poder tratar inmediatamente la materia prima recibida, para evitar los olores producidos por su descomposición; evitar el estancamiento del agua residual; mantener todos los cierres de los edificios de forma que no puedan producirse ningún tipo de emisiones por los mismos; o disponer de un registro de denuncias o quejas sobre olores comunicadas a la sebería por vecinos, Ayuntamiento, emergencias, Gobierno vasco o cualquier otra vía.

En los últimos años se han llevado a cabo estudios para verificar los efectos que produce dicha empresa y señalar las alternativas para controlarlos. La primera opción se trata de una técnica de dispersión, por el que un ventilador enorme con una gran potencia expulsa los gases malolientes a una altura lo suficientemente alta para que no llegue a la población. «Aunque el coste eléctrico sería muy alto, el de implantación no lo sería tanto», alegó un portavoz de la empresa. La segunda opción es la llamada oxidación térmica, en la que, según la misma fuente, «se queman todos los gases malolientes por encima de los 800º, los oxida y, al final, no huelen». No obstante, esta vía tiene dos inconvenientes: por un lado, es necesario mucho combustible, pero coste de implantación es muy alto.

Traslado

«Hemos venido trabajando con el Gobierno vasco para eliminar los olores y llevamos cerca de un año tratando de caracterizar el olor para saber de qué está compuesto», explicó Miguel Ángel García, director general de la planta. Desde la sedería buscan una solución «que sea efectiva, no un parche temporal sin que desaparezca el problema», aseguró, recordando que «no es posible» eliminar el olor al 100%, «pero sí minimizarlo» y que no afecte a los ciudadanos.

Por eso, se baraja la idea del traslado. Una cuestión que no es tarea fácil, ya que «hay que buscar una zona idónea y en el País Vasco no abundan este tipo de lugares», añade. El traslado de la planta se lleva varios años barajando y, a juicio del directivo, «es la opción más cara, pero la mejor». «Somos conscientes de que molestamos al pueblo, aunque no es todos los días ni a todas horas. Somos transparentes y queremos llegar todos a una solución», expresó García.

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