La Fundación Apasos abre su nuevo centro de rehabilitación para perros en Sopuerta

Gorri, Kuko, Sebas, Luna y Foo en el refugio de Sopuerta. / P. URRESTI
Gorri, Kuko, Sebas, Luna y Foo en el refugio de Sopuerta. / P. URRESTI

El centro, que trabajará para la protectora APA SOS Bilbao, tiene 16 cheniles, cachorrera, consulta veterinaria y sala de adopciones

SERGIO LLAMAS SOPUERTA.

Gorri, Kuko, Sebas, Luna, Foo, Pit y Ray abrieron ayer las puertas de su actual hogar. Estos perros son los primeros inquilinos del nuevo centro de rehabilitación de animales que la Fundación Apasos inauguró ayer en el barrio de La Sota, en Sopuerta. La entidad, fundada en 2016 por la protectora de animales APA SOS Bilbao, también se valdrá de las instalaciones para desarrollar programas con entidades sociales. Hoy mismo recibirán una visita de miembros de la asociación de familiares de personas con autismo, APNABI.

La finca dispone de 6.000 metros cuadrados con amplias zonas verdes sobre las que se alza una pequeña estructura pensada para albergar, de momento, hasta a unos 25 perros. En ella hay 16 cheniles con su propio espacio al aire libre, un área de cuarentena para recién llegados, cachorreras para los más pequeños, zona de hospitalización, consulta veterinaria con ecógrafo, una sala de actividades con pantalla, un baño adaptado para personas con movilidad reducida y un espacio parecido a una cocina doméstica que hace de sala de adopciones. «En ella los adoptantes pueden hacerse una idea de cómo será tener al perro en su casa», explicó la encargada del centro y presidenta de la Fundación, Sonia Brena.

La apertura es resultado de años de trabajo. Ayer la tesorera, Sara Fernández de Bobadilla, recordó que en un primer momento se planeó ubicarlo en Zalla. Poco antes de iniciar los trabajos, un problema con los terrenos obligó a buscar una nueva ubicación. Costear la construcción tampoco ha sido fácil. Rastrillos solidarios, venta de lotería o la organización de concursos caninos ha ayudado a sufragarlos. «En parte se decidió hacerlo a través de una Fundación, aunque sea menos flexible, porque están muy controladas y así ofrecen más garantías», detalló.

El regreso de Sebas

Ayer los protagonistas fueron los animales. El enorme y muy peludo Sebas se paseó con calma entre la gente, olfateando la comida y repartiendo lametones entre los despistados. A su cuidado estuvo Leire Arribas, miembro de la protectora desde hace una década. Ella fue la que hace años rescató a Sebas en Otxarkoaga, donde lo descubrió «en pésimas condiciones». Hace cuatro años y medio lo adoptó una familia, que ahora ha decidido devolverlo. «Poco a poco está mejor, pero su primera semana de vuelta fue muy dura», advirtió.

 

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