«Prometí a mi madre una muerte digna y no me han dejado dársela»

Imagen del documental 'La promesa

Cientos de personas asisten al estreno del documental que narra la vida de la paciente de alzhéimer Maribel Tellaetxe, que rechazó vivir sin los recuerdos que amaba

FERMIN APEZTEGUIA | AZAHARA GARCÍAPortugalete

«Hay que humanizar la vida; y la muerte forma parte de ella. La necesidad de irte de la manera más digna posible se ha convertido en un problema humano tan grande que nos asusta. Ni siquiera hablamos de él». Andrés Basauri ha pensado en ella. Vecino de Barakaldo, de 83 años, ha sido uno más entre los varios cientos de espectadores que han acudido este jueves a los cines Ballonti de Portugalete para asistir al estreno del documental 'La promesa', subtitulado 'la vida es un derecho, no una obligación', que relata uno de los últimos días de Maribel Tellaetxe. La historia de esta vizcaína, fallecida hace un mes a causa del alzhéimer, ha contribuido a reabrir en España el debate no solo de la eutanasia, sino de la atención integral de los pacientes al final de la vida. Su familia entregó 280.000 firmas en el Congreso en febrero para que se despenalizase la eutanasia. «Este es el relato de una promesa que hice a mi madre una noche de Navidad hace cinco años», ha explicado el director de la cinta, Danel Lorente, momentos antes del pase.

«Me levanté en medio de la noche y la encontré a oscuras en la cocina, llorando, tapándose la boca para no despertarnos», ha detallado el realizador. «La abracé y me dijo que era consciente de que ya tenía momentos de falta de lucidez, que se repetían cada vez con mayor frecuencia. 'Prométeme –me dijo– que el día que no recuerde uno de vuestros nombres, ese primer día que veáis que os confundo, que no sepa cómo os llamáis, por favor, no esperéis a que me olvide de vosotros, a que no os reconozca como hijos o como esposo. Ese día, me tenéis que dejar marchar'. Se lo prometí y no he cumplido. Las leyes de este país me lo han impedido».

El pez de la memoria

'La promesa' cuenta el deseo de una mujer de vivir unida a los recuerdos que avivan su capacidad de amar. ¿Tiene sentido la vida cuando un beso de buenos días se pierde en la memoria en cuestión de segundos? Quizás sea difícil saber si un paciente demente no siente absolutamente nada o si simplemente es incapaz de expresarlo. Pero Maribel Telletxe, como recuerda el documental, dejó escrito que no quería un final como el que le ha tocado. Su hijo deja constancia en él de una muerte «contraria a la Constitución», que fija en su artículo 15 que «todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes».

La cinta, de 22 minutos, comienza con imágenes de una vida plena, en una familia de músicos, junto a su esposo y sus tres hijos. Gente corriente. Una corta sucesión de fotografías estáticas, flashes en la memoria, que quedan rotos por la enfermedad y la voz de su marido al piano. «Mi tierra, mi piano, mi guitarra y tú, mis cuatro amores», canta el hombre tras 62 años de relación de pareja y 13 de enfermedad.

Maribel despierta un día más. Ya no es la de antes. Su hijo Danel le atiende y le cambia la ropa. «¡Se ha 'cagao'!», exclama, mientras la incorpora con mimo en la cama. La asea, la viste con la ropa que siempre le gustó –«Te voy a poner tu pantalón favorito, amatxu», le dice–, y le ayuda a desayunar. Danel no deja de darle conversación. Txema, el padre, le asiste permanentemente. «¡Nos vamos de fiesta!», le animan.

La familia sale a la calle. Uno de los momentos más impactantes se produce en la sala de casa, a la vuelta del paseo. La madre, con la inexpresividad propia del alzhéimer, comienza a hablar animada; y parece que va a contar algo muy importante. «Me gusta mucho...». Una pausa. «Me gusta mucho el pez de...». Una segunda pausa un poco más larga. «¿Qué te gusta?», le anima el hijo. «Me gusta mucho el pez... de tubobek». Desconexión. Recuerdos que se pierden sin llegar a formarse.

«Agárrate fuerte a mí, María, agárrate fuerte a mí; que esta noche es la más fría y no consigo dormir», le canta su esposo al cerrar el día. Al final, el director de 'La promesa' pide que no se confunda el derecho  a vivir con el derecho a la vida. Es cuestión de elegir. De poder hacerlo.

Patxi López y Jon Darpón, entre los asistentes al pase

Rostros conocidos y otros no tanto han llenado la sala de los cines Ballonti donde se ha proyectado 'La promesa'. El Gobierno vasco ha estado representado por la viceconsejera de Financiación Sanitaria Fátima Ansotegi; y el Ayuntamiento de Portugalete por su alcalde, Mikel Torres. Al pase han acudido también representantes del PNV, PSE, EH-Bildu y Elkarrekin Podemos. Entre los asistentes, además, ha habido mandatarios políticos tan conocidos como el exlehendakari Patxi López y el exconsejero de Salud, Jon Darpón.

«La película es una lección de vida y un acto de amor, que plantea el derecho a la dignidad en el momento de morir. A los políticos nos corresponde regularlo», ha afirmado el secretario de Política Federal del PSOE.

«Es un documental impresionante», ha valorado Jon Darpón «Cuenta un día ordinario de un paciente con una enfermedad degenerativa en situación muy avanzada, que reflexiona sobre la pérdida de dignidad, el sufrimiento y la carga familiar que implica todo ello. La política tiene que afrontar ya tanto los cuidados paliativos como la capacidad de decisión personal al final de la vida». «Todas ellas son cuestiones –ha añadido la viceconsejera de Salud– que requieren una reflexión profunda por parte de las instituciones».