Desempleados, pero no parados

La formación se desarrolla en el edificio Dema, en Barakaldo. / A. GARCÍA
La formación se desarrolla en el edificio Dema, en Barakaldo. / A. GARCÍA

23 personas buscan un trabajo adaptado a sus cualidades a través de la Lanzadera de Empleo de la Margen Izquierda promovida por la Diputación de Bizkaia

AZAHARA GARCÍA BARAKALDO.

Buscar empleo es ya un trabajo en sí mismo. Esther Alonso se quedó en el paro en el año 2011 después de más de una década trabajando como técnico administrativo. Motivos familiares dejaron a esta vecina de Portugalete fuera del mercado laboral hasta ahora «que mi hija ya es mayor y tengo ganas de volver a trabajar», afirma. Sin embargo, esta licenciada en Derecho, que terminó la carrera hace 25 años, ha podido comprobar que en la actualidad la forma de buscar empleo «no tiene nada que ver con lo que yo conocía».

Al igual que ella, otras 22 personas, con perfiles totalmente diferentes, llevan tiempo enfrentándose a la dura tarea de buscar un empleo adaptado a sus cualidades. Un camino en el que decidieron dar un paso más apuntándose a la Lanzadera de Empleo de la Margen Izquierda, una iniciativa que, al igual que en otras comarcas de la provincia, organiza la Diputación Foral de Bizkaia y se desarrolla en el edificio Dema, en Barakaldo.

El objetivo es ir paso a paso hasta dar con un puesto de trabajo que encaje en los perfiles de los participantes. «No buscamos echar a todo y ver que sale, sino que preparamos a los futuros trabajadores para el puesto donde mejor encajan», señaló a este diario Myriam Márquez, técnica consultora de empleo y emprendimiento y tutora de la lanzadera.

Para ello, es necesario dividir el trabajo en tres fases. La primera consiste en conocerse a sí mismo para «ver qué es lo que podemos ofrecer a las empresas que no puede darles nadie más», apunta la responsable de la iniciativa. «La máxima con la que se mueven estas personas consiste en que hay muchos profesionales que saben lo que yo sé, pero ninguno de ellos es como yo», puntualizó Rubén Rivas, vecino de Santurtzi, apasionado de los fogones, que asiste a la lanzadera para especializarse en la hostelería.

Una vez creada la marca personal de cada uno, el siguiente paso consiste en estudiar el mercado para que cada uno de los participantes conozca los puntos de su formación en los que debe trabajar para encajar en los perfiles demandados.

Más convocatorias

Por último, llega la fase más complicada, acercarse a las empresas y empezar a generar oportunidades. En este punto se pone en valor toda la tarea realizada hasta el momento. «Las empresas se dan cuenta de la implicación de estos profesionales que pasan aquí cinco horas durante tres días de la semana invirtiendo en su futuro. Porque son desempleados, no parados», destacó Márquez.

El éxito de esta experiencia en la Margen Izquierda ha llevado a la Diputación de Bizkaia a abrir otras dos convocatorias, una de ellas en Bilbao, para dar servicio a todas las personas que lo demandan.

Más allá de encontrar un empleo, lo que los participantes aprenden con este programa es a darse valor. Sacar a relucir las virtudes personales es clave. Y más a nivel moral, pues la búsqueda de empleo no es tarea fácil y hay quien roza la desesperación. «El paro te deja un poco al margen de la sociedad, parece que como no trabajas no haces nada y eso muchas veces te lleva a aceptar cualquier cosa», confesó Rubén, quien aseguró que «aquí he aprendido a decir no y a hacer valer tanto mi trabajo como las aptitudes transversales que aporta mi personalidad».