Cuatro santurtziarras a la 'conquista' de Corea

Joseba, Jon Ander y Sonia sostienen a Eider en brazos en la piscina de Santurtzi./Pedro Urresti
Joseba, Jon Ander y Sonia sostienen a Eider en brazos en la piscina de Santurtzi. / Pedro Urresti

Miembros del club de natación de Santurtzi, viajarán mañana a los Mundiales de natación para veteranos que se disputan en la ciudad de Gwangju

Jon Garay
JON GARAY

Eider Fuentes, Jon Ander Cotano, Sonia Llano y Joseba Egaña son cuatro santurtziarras que comenzarán este jueves un viaje que difícilmente olvidarán. Van a ir hasta el otro lado del mundo. Literalmente. Mañana parten hacia Gwangju, en Corea del Sur. 9.914 kilómetros, casi los mismos que ir y volver a Nueva York, separan Bilbao de esta ciudad situada al sur de la península coreana. Tan lejos está que Google Maps ni siquiera ofrece una ruta para realizarla en coche. 17 horas de vuelo desde Barcelona hasta Seúl con escala en Estambul. Pero lo que lo hará verdaderamente inolvidable es el fin del mismo: 'conquistar' Corea del Sur. Ese conquistar entre comillas significa participar en el Campeonato de Mundo de natación en categoría máster que se disputa entre el 5 y el 18 de agosto en la mencionada ciudad de impronunciable nombre. Y en el caso de Eider, podría incluso ganar, lo que la convertiría en la segunda santurtziarra campeona mundial en solo unos meses tras el éxito de Nerea Nevado el pasado mes de diciembre en el Mundial sub17 de fútbol que se disputó en Uruguay.

Todo comenzó hace casi un año con un regalo de boda. Eider y Jon Ander se casaron el 12 octubre de 2018 en una ceremonia que tuvo lugar en la piscina del polideportivo de Santurtzi, donde han pasado más tiempo casi que en sus casas como miembros del club de natación de la localidad marinera. Como obsequi recibieron los billetes de avión para acudir a los mundiales. No era la primera vez que hacían algo similar. En 2017 ambos fueron a los campeonatos de Europa que se disputaron en Eslovenia. Nadaron los dos y Eider se proclamó subcampeona en los 50 metros libres, otra muesca en un palmarés en el que ya destacaba el sexto puesto en esta misma prueba conseguido en los campeonatos de España de invierno de 2017 en categoría absoluta. Con 33 años entonces, era diez mayor que la siguiente competidora de aquella final. Así las cosas, no le resultó difícil convencer a Jon Ander para que la acompañara a Corea y nadara en su especialidad, la mariposa. «Además, yo fui con él a los maratones que ha corrido en Barcelona, Rotterdam y Boston», esgrime como argumento todavía más contundente ante el que su marido no puede hacer más que callar y otorgar.

Sonia entró en el viaje por otra razón. A sus 44 años y con dos hijos de 17 y 19, nadó en competiciones hasta los 18. A partir de ahí, nada durante dos décadas. «Llegué a aborrecer la natación», afirma. Un buen día de hace cinco años, Eider, que también es entrenadora en el club, le habló sobre el equipo de veteranos. Y picó en el anzuelo. «No iba a competir... y no me he perdido ninguna prueba desde entonces», asegura. «El primer año que volví fui campeona de 50 metros espalda de mi categoría», añade siempre sonriente. Como no quería dejar de entrenar, se propuso acompañar a su amiga con la preparación. De ahí a competir no había más que un paso. «Si estoy entrenando con ella, ¿por qué no participo yo también?», pensó. Dicho y hecho. Ya eran tres.

Solo faltaba un miembro más para formar un equipo de relevos mixto. No buscaron muy lejos. Ahí estaba Joseba, el marido de Sonia. «A mi se me ha pasado el arroz. Yo iba a ir solo de 'mochilero', pero Eider dijo que si venía, tenía que nadar el relevo… «, afirma divertido a sus 46 años y tras haber dejado de nadar hace 22.

El equipo, preparado para la competición.
El equipo, preparado para la competición. / Pedro Urresti

«No me vuelven a pillar en otra así»

Con el equipo completo, tocaba prepararse. E iba a doler. «Una cosa es nadar 2.000 metros a ritmo suave y otra esto», recuerda Jon Ander, a quien los hombros le han dado más de un problema. «A mí no me vuelven a pillar en otra así. Los últimos cuatro meses han sido un sinvivir, me han cambiado la vida. Soy socio del 'fisio'«, bromea de nuevo Joseba, que ha sufrido los entrenamientos de Eider más que ninguno. »Si es exigente con los demás, lo es todavía más consigo misma«, subraya al momento y sin dudar su marido.

Cinco días a la semana en la piscina más sesiones de gimnasio. El día en que se hizo esta entrevista, Joseba salió de trabajar a las dos de la madrugada y a las nueve de la mañana ya estaba en la piscina con el resto del equipo. Por la tarde tenía que volver a su puesto como estibador. Sí, le han cambiado la vida: de jugar a waterpolo, andar en bici y boxear a volver atrás en el tiempo a las palizas en la piscina. Sonia lo ha tenido un poco más 'sencillo' al no trabajar. Se podía adaptar a cualquier horario. Jon Ander, funcionario, tenía que hacerlo por las tardes, y Eider, por las mañanas. Siempre que han podido, han intentado entrenar juntos. «Yo esto no lo hago solo», interviene Joseba. «No, no, ni hablar», remata gesticulando.

Inscribirse a este campeonato es un tanto farragoso, especialmente por el papeleo. Se han de rellenar varios formularios y cada nadador debe pagar una tasa de 65 dólares más otros 18 por cada prueba en la que participe. Eider nadará los 50 libre, braza y mariposa más el crol en el relevo; Jon Ander, los 50 y 100 mariposa, más la posta de este estilo; Sonia, los 50, 100 y 200 espalda más su posta, y Joseba, el tramo de braza. El club ha corrido con estos gastos. Además, hay que acreditar una marca mínima.

El objetivo de todos, batir el récord de España que lograron hace unos meses en Valladolid en su categoría, la de más 160, el resultado de sumar las edades de todos ellos: Eider, 35; Jon Ander, 36; Sonia, 44, y Joseba, 46. Y el de la primera, todavía más ambicioso, ser campeona del mundo, la segunda de una deportista santurtziarra tras la futbolista del Athletic Nerea Nevado, que fue clave en la victoria de la selección española en el Mundial sub-17 del pasado diciembre en Uruguay. «Está muy nerviosa», dice Jon Ander al tiempo que asiente la aludida, que este mismo fin de semana ha competido en el Campeonato de España mejorando alguna de sus marcas. Lo cierto es que nerviosas deberían estar sus rivales.

¿Y después de competir? Aprovecharán que están en el otro lado del mundo para pasar dos semanas de vacaciones en Japón. «Seguro que Eider me invita a sushi», suelta Joseba, siempre de broma. Un viaje para no olvidar.