Barakaldo deberá devolver otra plusvalía cobrada por una venta de un piso con pérdidas

El Consistorio tuvo en cuenta la subida del valor catastral. / P. URRESTI
El Consistorio tuvo en cuenta la subida del valor catastral. / P. URRESTI

El Consistorio cargó con un impuesto de 1.299 euros la transmisión de dos viviendas que, según el juzgado, en diez años vieron reducido su valor en 370.000 euros

SERGIO LLAMASBARAKALDO.

El Ayuntamiento de Barakaldo deberá devolver una vez más el impuesto de la plusvalía que le cobró a una vecina en 2017 por la venta de dos viviendas en la calle Merindad de Uribe. El pasado 4 de julio el juzgado de lo contencioso-administrativo número 3 de Bilbao falló a favor de la particular, sin posibilidad de recurso, y obligó al Consistorio a devolverle los 1.299,50 euros que le había cobrado en base a este Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, más conocido como plusvalía. Según se argumentó en el juicio, la mujer no sólo no vendió los inmuebles por más dinero del que costaban cuando los obtuvo mediante una herencia, en el año 2007, sino que éstos se habrían devaluado hasta una cantidad de 370.000 euros entre ambos.

Ésta no es la primera vez que condenan al Consistorio fabril a devolver la plusvalía. En junio del año pasado el mismo despacho que ha llevado adelante esta reclamación, Barredo Abogados, ya consiguió otra sentencia que obligaba al Ayuntamiento a devolver el impuesto a un vecino por la venta de su vivienda en 2016. Entonces él había vendido el piso por 179.000 euros, frente a los 188.000 que había abonado por el inmueble en el año 2004. Ya entonces el letrado del particular señaló que no se trataba de un caso único. «Es una situación que afecta a un montón de gente. Como no son cantidades excesivamente altas, muchos lo dejan pasar», lamentó.

En el Consistorio de Barakaldo advirtieron que los casos que motivan recurso son escasos. Según advirtieron, de 2018 a 2019 se han presentado cinco recursos contenciosos contra el total de 2.345 liquidaciones realizadas, lo que supone «un 0,2%», subrayaron.

En Barredo Abogados lamentaron que el Consistorio siga con «su política de girar el impuesto de Plusvalía cuando hay pérdida en la transmisión a pesar de que la Norma Foral lo impide». En esta última sentencia, la propietaria había declarado que el valor de los inmuebles, la mano derecha y la mano izquierda de una planta baja que había heredado, era de 510.000 euros en 2007. Fue entonces cuando abonó el impuesto de sucesiones. En cambio la compraventa, en marzo de 2017, se llevó a cabo por 140.000 euros.

La defensa del Ayuntamiento señaló que la liquidación del impuesto de sucesiones se llevó a cabo sin una tasación, y centró el cálculo del impuesto en el valor catastral de los terrenos. Estos habrían experimentado un incremento durante los últimos años, aunque la estimación no tiene en cuenta el valor de la construcción. Se trata de la misma estrategia que ya empleó el Consistorio en el juicio de 2016 contra otro particular. Entonces la que el juez calificó el argumento de «ingenioso, pero artificioso».

«Efecto generalizado»

El juzgado número 3 de lo contencioso-administrativo de Bilbao advierte en su fallo que «la crisis económica ha convertido lo que podía ser un efecto aislado -la inexistencia de incrementes o la generación de decrementos- en un efecto generalizado, al que necesariamente la regulación normativa debe atender». Si bien el juez considera «estimable» el argumento del Consistorio, advierte que «cargar a los recurrentes con la justificación de que se ha producido un incremento del valor de los terrenos, cuando ha bajado apreciablemente el del inmueble, resulta una carga diabólica que no puede ser admitida».

Por último, el tribunal añadió que si bien el impuesto de sucesiones es un valor declarado, y por tanto voluntario, «fue presentado para la liquidación y aceptado como el valor del inmueble en el momento del fallecimiento». «Que una administración rigurosa como la foral lo admitiera respalda la posición de la recurrente», alegó.