«De andares elegantes y llamativa», así es Noa, la ganadora del concurso canino de Güeñes

Noa, con su dueño tras ganar el concurso de canino de Güeñes. /YVONNE ITURGAIZ
Noa, con su dueño tras ganar el concurso de canino de Güeñes. / YVONNE ITURGAIZ

La localidad de las Encartaciones celebra la XXV edición de la Feria de San José con su certamen de perro Villano y Villanuco

AZAHARA GARCÍA

A la tercera, la vencida. Noa, una perrita de 3 años de Gatika, se ha proclamado campeona del XXV Concurso de perro Villano y Villanuco de las Encartaciones, un clásico de estas fechas enmarcado en la celebración de la Feria de San José, en Güeñes. Sus andares elegantes y «la forma ancha de su pecho; llamativa para ser una hembra», han sido, según ha afirmado su dueño Jon Sarria Beitia, los aspectos determinantes para su victoria. Es el tercer certamen al que se presentan y la segunda ocasión en que lo hacen en la localidad encartada, donde «el año pasado ya ganó en las fases intermedias y esta edición la absoluta», ha añadido su orgulloso propietario.

La raza Villana de las Encartaciones, a la que pertenece Noa, son perros «de trabajo, sobre todo de ganado y también de caza», ha explicado su amo, quien ha reconocido que en su casa el animal no tiene que colaborar en nada para conseguir que la cuiden. «Es la niña mimada, para nosotros es una más de la familia».

Aplaudiendo a Noa y a su dueño, mientras recogían su premio, cientos de personas que, ignorando la lluvia, se han acercado desde todos los puntos del País Vasco para visitar la Feria de San José, que ha cumplido 25 años de historia. Casi nada. Sin duda, una buena forma de pasar la mañana mirando puestos, que han ofrecido los mejores productos del agro vasco, «aunque siempre acaba cayendo algo», ha confesado José Miguel Pagazartundia Amezaga, vecino de Zalla que es la segunda vez que acude.

Los que también han terminado picando han sido Oscar y José Manuel Tomás Gómez, dos hermanos que viven «justo encima de donde ponen las casetas, así que bajamos pronto, compramos y dejamos las cosas en casa», han comentado mientas se dirigían a probar los talos y el txakoli de una de las txoznas.

La producción ecológica, la novedad

La feria encartada sigue sorprendiendo a quienes la visitan. En esta ocasión, la novedad de la muestra ha consistido en un espacio reservado a los puestos que venden productos ecológicos. En uno de ellos, Emeteri Berasategi Zamora, de Ekosumendi, ha explicado a EL CORREO que, además de vender productos que no llevan ningún componente químico, también educan a la clientela en los diferentes tipos de fruta y verdura que corresponden a cada temporada.

«La gente está acostumbrada a tener de todo en cualquier momento porque no está cultivado de forma natural», ha apuntado esta agricultora de Alonsotegi, que se ha estrenado en el evento. «No habíamos venido nunca porque la época no es buena para nosotros, pero la experiencia está siendo buena», ha afirmado mientras no dejaba de atender a los clientes que se acercaban a su stand.

Además de artesanía y productos de la tierra, la feria también ha contado con una muestra de ganado a la que han acudido más de 326 animales, una degustación de Bizkaiko Txakolina y la XVIII Monográfica de Euskal Oiloa.