Los vecinos afectados por el incendio en Santurtzi: «Los altercados son habituales»

El inmueble en el que el fuego calcinó un piso está en el corazón de la localidad. / S. OSORIO

Denuncian el «problema de convivencia» que generan las familias que habitan el edificio en el que el martes se registró un fuego voraz

SILVIA OSORIO SANTURTZI.

«Se veía venir», asegura un vecino de la calle José Miguel de Barandiarán, en Santurtzi, en la que el pasado martes un virulento incendio calcinó un piso ocupado por una familia de etnia gitana. Un suceso, en el que no hubo que lamentar víctimas personales -aunque falleció un perro por asfixia y otro resultó herido tras saltar por un balcón-, pero que ha destapado un problema de convivencia vecinal y conflictividad en pleno centro del municipio de la Margen Izquierda del que residentes y comerciantes del entorno están «hasta las narices».

Según manifiestan varios vecinos de la zona, los altercados son «habituales». «Hace poco tuvo que venir la Ertzaintza porque se mataban entre ellos», explica. También son frecuentes las discusiones con los residentes de viviendas colindantes. La misma mañana en la que se desató el fuego los ánimos estaban caldeados en la calle. Mientras los bomberos trataban de extinguir las llamas, la Ertzaintza tuvo que intervenir en una discusión entre la mujer ocupante del piso incendiado y una vecina de la zona. De hecho, desde hace un tiempo hay más vigilancia policial en la zona, ya que se han registrado varias denuncias.

Además, se quejan de los comportamientos «incívicos» de estas familias de etnia gitana, nacidas en Santurtzi. «Van con cajas de fruta, se les cae parte de ella al suelo y la dejan tirada en la acera. No la recogen. No cuidan nada», comenta un hombre que optó por mantenerse en el anonimato. «La gente tiene miedo», añadió rotundo.

«Van con cajas de fruta, se les cae parte de ella al suelo y la dejan tirada en la acera»

«Precaución»

Las peleas y broncas entre ellos y las discusiones, insultos y amenazas con otros residentes son frecuentes desde hace tiempo. «Una vez hasta volaron sillas», afirmaron. El Ayuntamiento marinero declinó ayer ofrecer valoraciones sobre el incendio por «precaución» al no estar todavía cerrada la intervención, ni tampoco sobre este conflicto vecinal en el corazón de la localidad, motivo por el cual los representantes municipales han mantenido varias reuniones con los afectados.

La cautela es la máxima a seguir desde la institución local para apaciguar un problema que no tiene fácil solución. De hecho, existe bastante confusión al respecto. Según fuentes consultadas por este periódico, en el edificio hay un total de once empadronados, pero se desconoce el número exacto de personas que podrían estar habitando en estas viviendas. Además, la mujer y madre de los dos menores que permanecían en la casa incendiada está empadronada en otro piso cercano y no en el que se originó el fuego, que pertenece a un particular y en el que la ocupante cuenta con un consentimiento judicial. Al parecer, en dicha vivienda podría residir otro adulto. Por otro lado, con respecto a la causa del fuego, esta se sigue investigando.

Reclaman un realojo

Este jueves los afectados por el incendio en la vivienda cercana al ambulatorio de Santurtzi han realizado una protesta. Piden ser realojados ya que el edificio quedó bastante dañado y, al menos por el momento, no es habitable. «Se nos ha quemado la casa y no nos dan alojo. Tengo cinco hijos», reza el cartel que han colocado en las cercanías del inmueble que tenían ocupado. Vigilados de cerca por un par de agentes, han organizado una cacerolada y han hecho sonar con fuerza varios silbatos para reclamar la atención de los viandantes.

 

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