Abonada la mitad de la multa de 480.000 euros impuesta a la escombrera Etxe-Uli

Estado actual de la cantera. /E. H. B.
Estado actual de la cantera. / E. H. B.

El cumplimiento de la condena se produjo tras un litigio judicial que se inició en 2011

SILVIA OSORIO SANTURTZI.

La antigua escombrera Etxe-Uli, ubicada en un solar a las afueras del barrio santurtziarra de Kabiezes, fue condenada en 2015 a pagar una multa de 480.000 euros al Ayuntamiento por la ejecución de actividades sin licencia y vertidos incontrolados de residuos peligrosos y nocivos para la salud y el medio ambiente. Según ha podido saber este periódico, la Explotadora de Tierras Echeuli S.A, propietaria del terreno, ya ha pagado casi la mitad de la cuantía impuesta, habiendo abonado 200.000 euros en dos pagos. Restan por tantao 280.000 por abonar.

El cumplimiento de la condena se produjo tras un litigio judicial que se inició en 2011 cuando el Consistorio marinero exigió a la escombrera una multa de 1,2 millones de euros y la paralización de la actividades que allí se realizaban. Dos años después un juez condenó a los dueños del terreno, pero rebajó las pretensiones del equipo de gobierno -fijando una cuantía de 100.000 euros- en su cruzada por desmantelar de manera definitiva esta parcela, que está contaminada desde la década de los 90. De hecho, en 1996 recibió la primera condena penal por un delito contra el medio ambiente. Hace poco nuevas mediciones han vuelto a detectar altas tasas de lindane en el arroyo Ballonti, que discurre por debajo de la explanada.

Otra multa

Tras dicha sentencia, en la que el juez consideraba que el Ayuntamiento santurtziarra no era competente para imponer multas en materia ecológica, el Consistorio recurrió y logró aumentar la sanción hasta casi el medio millón de euros, que ya están pagando los descendientes del antiguo administrador. En esta sentencia también se condenó a Cargor Bizkaia S.L, empresa especializada en la reparación de contenedores, a abonar 240.000 euros por incurrir en las mismas ilegalidades. En este caso, la firma paga mensualmente la multa, de la que le quedan 89.000 euros por costear a las arcas municipales.

 

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