«El Ayuntamiento de Barakaldo tiene un gran exceso de burocracia»

Amaia del Campo lleva 20 meses al frente del Consistorio baracaldés. /
Amaia del Campo lleva 20 meses al frente del Consistorio baracaldés.

La Milagrosa, el convenio de Usoa o las cuentas participativas son algunos de los frentes abiertos que tiene abiertos la regidora jeltzale Amaia del Campo

SERGIO LLAMASbarakaldo

Amaia del Campo lleva 20 meses al frente del Ayuntamiento de Barakaldo. La alcaldesa repasa algunos de los temas que más preocupan a los vecinos. La gratuidad de la tarjeta de la OTA para residentes, la eliminación de bolardos y pivotes, la reestructuración del autobús urbano para llegar a más barrios o la próxima eliminación de los subterráneos de Urban y Burtzeña marcan su día a día en el Consistorio.

Una de las principales preocupaciones ahora es el posible cierre de La Milagrosa ¿Qué opciones tiene ahora el centro?

Tenemos pendiente una respuesta de la Fundación Miranda respecto a la última oferta de alquiler que hizo el AMPA. Estuve reunida con las amas y al día siguiente trasladé la necesidad de dar respuesta a un tema grave, importante y urgente. No entiendo el rechazo a convocar ese consejo extraordinario. Como alcaldesa es frustrante, porque los baracaldeses esperan de mí más de lo que puedo hacer dentro del patronato. Soy uno de 15 votos y no tengo más poder.

Se habla de hacer público el centro.

Parece ser que el sentir mayoritario de las familias sigue siendo el del modelo concertado. Y un número importante de ellas han optado por este modelo en la matriculación tanto en Barakaldo, como en municipios del entorno.

Los trabajadores del taller municipal de personas con discapacidad, Usoa, ¿tendrán un nuevo convenio pronto?

Eso espero. Dije muy claro desde el principio que las instrucciones eran llegar a un acuerdo sí o sí. Solo hay dos límites: la ley general de presupuestos del Estado, que fija una subida máxima salarial, y la disponibilidad presupuestaria del Ayuntamiento. Se hizo una propuesta, los trabajadores no la aceptaron, y se les pidió una contrapropuesta. Todavía no la han presentado. Desde el respeto absoluto, no entendí la situación que se vivió en el pleno. Para mí fue duro.

En las redes sociales se haba de gatos envenenados y perros atacados por otros de razas peligrosas. ¿Qué puede hacer el Consistorio?

Decir a los vecinos que transmitan las quejas por cualquiera de los muchos canales oficiales que tiene este Ayuntamiento, porque cuando lo hacen por otros medios, a veces no nos llega. Sobre este tema, el concejal de Medio Ambiente tiene habituales reuniones de trabajo con colectivos implicados en la defensa de los animales y trasladaban esa misma preocupación. La brutalidad de algunas imágenes que circulan por internet es inexplicable, y desde luego se ponen multas. Ir con un perro peligroso suelto son 600 euros y si no tienen permiso, 2.000. Vamos a ser inflexibles.

Robos en locales

También se ha iniciado una recogida de firmas para exigir más vigilancia y acabar con los robos en establecimientos.

Pasa lo mismo. Se empezaron a recoger sin haberse dirigido primero al Ayuntamiento. En estas cuestiones trabajamos siempre con una coordinación que funciona muy bien entre la Policía Local, la Ertzaintza, el Consistorio y las asociaciones de comerciantes y hosteleros.

Está en marcha el proceso de presupuestos participativos. ¿Han revelado alguna inquietud especial?

Las demandas son tan variadas como nuestro pueblo. Lo más importante es el interés en participar. Es la primera vez que se hace algo así en Barakaldo y levanta expectativas. Únicamente hay que ver los resultados de la primera fase, con 463 propuestas de mejoras deportivas, de columpios, parques para perros, proyectos culturales, otros que tienen que ver con infancia, para personas mayores o con los que peor lo están pasando.

¿Qué ha cambiado en Barakaldo y en el Consistorio en estos 20 meses de legislatura?

Es verdad que los cambios no se hacen todo lo rápido que a mí me gustaría. Nos hemos encontrado un Ayuntamiento del siglo XIX que queremos convertir en uno del siglo XXI, y eso es muy complicado. Esta casa tiene un funcionamiento que hay que modernizar para hacerlo más ágil y dar un servicio adecuado a los vecinos.