Vecinos de Güeñes se unen contra la contaminación de una fábrica

Una nueva plataforma denuncia los «constantes episodios de emisiones y ruidos» procedentes de la empresa ubicada en la antigua papelera

SERGIO LLAMAS

Los afectados por la empresa Glefaran, en las antiguas instalaciones de Pastguren, no pararán hasta asegurarse de que la fábrica cumple tajantemente la ley. En las últimas semanas los vecinos de Güeñes han formado una plataforma para movilizarse y reclamar más control sobre la planta debido a los «constantes episodios de contaminación» que se vienen produciendo, y a los problemas de «ruidos» que genera en el entorno. «Nos levantamos casi a diario con todo negro: los columpios, las terrazas, la ropa colgada, los coches y si eso son las partículas grandes que se ven, más nos preocupa las micropartículas que no se ven y que estamos respirando», alerta una de las portavoces del colectivo, Mireia Santos.

El día de Navidad tuvieron uno de los últimos casos, aunque en su página de Facebook (Güeñes Bizia Plataforma, @guenesbizia) han documentando con vídeos y fotografías otros muchos incidentes. Sin ir más lejos, la unidad móvil instalada hace unas semanas en Arangoiti para medir la calidad del aire ya ha aparecido cubierta del mismo polvillo negruzco. Los vecinos también han puesto en marcha un grupo de WhatsApp para avisarse entre sí cuando haya nuevas emisiones y organizarse de cara a informar a las autoridades. «Siempre que hay un caso de estos llamamos a la Ertzaintza y le pasa todas las denuncias a Medio Ambiente», explica Santos, quien remarca que los vecinos no piden el cierre de la empresa.

«No queremos nada de eso. Sólo pedimos que cumplan la ley, porque lo primero debe ser la salud de los vecinos y están perjudicando a muchísima gente», afirma. Este viernes los afectados volverán a reunirse en la biblioteca de Güeñes (19.30 horas) para planear futuras acciones. A los encuentros semanales acuden más de medio centenar de personas, que también han iniciado una recogida de firmas y que estudian poner el caso en manos de un abogado especializado en temas medioambientales. «No sabemos si interpondremos una denuncia penal o por vía administrativa, porque nos parece claro que hay una infracción medioambiental evidente», señala Segundo Saa, otro de los vecinos implicados en la plataforma.

Aunque no hay ninguna evidencia de que pueda estar relacionado, él asegura que los vecinos tienen constancia de una treintena de consultas médicas en pediatría por problemas respiratorios. «No sabemos si puede haber influido. Ésta es una zona fría, pero que de repente haya un brote de 30 niños enfermos es algo que llama la atención y que nos preocupa», añade. Por todo ello los vecinos demandan más «control», con medidores de emisiones en la chimenea de forma permanente y controles por sorpresa a la planta, ya que los residentes sospechan que algunos sistemas como el ciclón pueden haber quedado obsoletos y que en ciertos momentos los filtros podrían no haber estado conectados.

Incidentes en septiembre

Los problemas de convivencia con Glefaran no son nuevos. El colectivo de Aranguren Aurrera ya alertó en septiembre otros episodios de contaminación y el Ayuntamiento de Zalla, en cuyo término municipal se ubica la empresa, ha mantenido varios enfrentamientos con la misma amenazando con quitarle la licencia municipal y ordenar el cese de la actividad. Todo pese a que la fábrica cuenta con una Autorización Ambiental Integrada actualizada por el Gobierno vasco el pasado mes de octubre. Cuando se produjeron los primeros enfrentamientos, la mercantil ya alegó que el único combustible que se utiliza en la planta para generar electricidad es la biomasa forestal, y atribuyó los problemas de emisiones a paradas en la producción acometidas para realizar ajustes.

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