Dos padres y el alcalde, en huelga de hambre para pedir la Primaria pública en Sopuerta

Reclaman que sus hijos puedan continuar estudiando en en el centro La Baluga, donde están escolarizados irregularmente

EFEVITORIA

Dos padres de las familias de los niños escolarizados irregularmente en el colegio La Baluga, en Sopuerta, y el alcalde de esta localidad, Josean Llaguno (Bildu), comenzarán este sábado una huelga de hambre indefinida para reclamar que sus hijos puedan continuar estudiando en este centro.

Las familias de estos siete niños de 5 y 6 años han acudido hoy al Parlamento Vasco, que celebra un pleno de control, en el que Belén Arrondo (EH Bildu) va a preguntar a la consejera de Educación, Cristina Uriarte, sobre la oferta de Enseñanza Primaria en La Baluga.

Carlos Alonso, uno de los padres que iniciarán mañana la huelga de hambre, ha expresado su deseo de que este ayuno indefinido sirva para que sus hijos puedan estudiar en este centro, "un edificio nuevo que tiene aulas libres".

En Sopuerta la oferta educativa pública está limitada a Infantil debido a una cláusula que data del momento en que se construyó el centro de La Baluga.

En el acuerdo que firmaron en su momento el Ayuntamiento y el Obispado de Bilbao se recogía la cesión del suelo para la construcción de "un centro de enseñanza del nivel de Educación Infantil" e incluía una cláusula que de incumplirse "supondría la reversión del solar y del edificio" a la Diócesis bilbaína.

Esta situación obligaba a siete niños de Sopuerta a desplazarse a Zalla si quieren estudiar en la red pública. Para presionar al Departamento de Educación sus familias los matricularon en La Baluga, donde dos profesoras voluntarias se encargaban de darles clase.

Sin embargo, el Departamento de Cristina Uriarte ha impedido hoy por segundo día consecutivo la entrada de estas docentes, lo que ha llevado a las familias a tomar la decisión de "hacer algo más" para conseguir que los niños sigan estudiando en Sopuerta y por ello han anunciado una huelga de hambre indefinida.

Carlos Alonso ha reconocido que Educación les ofreció acondicionar un aula en un edificio municipal para que los pequeños no tuvieran que desplazarse, pero los padres consideran esta opción como "un castigo" porque es un inmueble "medio en ruinas", en el que los menores "iban a pasar siete horas diarias solos, sin ver a otros niños en el recreo".

Por ello, los padres reclaman al Gobierno vasco que negocie con el Obispado de Bilbao para alcanzar un acuerdo que permita a estos siete niños estudiar en La Baluga. Mientras esto no ocurra, ha dicho Alonso, la huelga de hambre seguirá adelante.