El Gobierno vasco aconseja medidas que eviten nuevas emisiones en Petronor

Los últimos incidentes registrados en la refinería han reactivado las protestas vecinales./
Los últimos incidentes registrados en la refinería han reactivado las protestas vecinales.

Según Salud Ambiental, el benceno se situó «muy por debajo» de los límites y el polvo negro no pudo ser inhalado en el incidente de San Julián

SERGIO LLAMASmuskiz

«Es necesario que el expediente informativo abierto a Petronor por el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial concluya en medidas para evitar que vuelvan a sucederse este tipo de episodios». Así firma la responsable de la unidad de Sanidad Ambiental su análisis sobre el incidente ocurrido el pasado 21 de junio en el barrio San Julián de Muskiz, cuando una capa de polvo de coque cubrió la zona a las cuatro de la madrugada. No obstante, el escrito elaborado por la técnico deja constancia de que «no hay evidencia de que el episodio haya tenido repercusión directa sobre la salud de la población en la zona afectada» y tranquiliza explicando que «el benceno está muy por debajo de los límites de referencia».

En todo caso, el informe revela que «de forma indirecta» este tipo de episodios «sí pueden llegar a afectar a la salud de los vecinos de la zona de influencia de la planta». Sus posibles efectos tendrían su razón de ser, no obstante, en que estos sucesos son «origen de malestar y preocupación» para «una población ya sensibilizada e intranquila», lo que genera «ansiedad por los posibles efectos en la salud». En todo caso, el estudio añade que «no se registró ninguna solicitud de asistencia médica» por este incidente.

El expediente también ofrece información sobre la calidad del aire en el momento de la emisión, según los cuales los índices de benceno «están por debajo de los valores de referencia para exposiciones agudas de la Agencia para sustancias tóxicas y registro de enfermedades de Estados Unidos (ATSDR)». Según estos indicadores, el nivel mínimo de riesgo es de 28,75 microgramos por metro cúbico, mientras que las cifras ofrecidas por la cabina de medición instalada en San Julián alcanzan un pico máximo de 22 microgramos. Una hora antes, el nivel era de 7,2, y una hora más tarde bajó a los 0,95 microgramos.

Partículas «muy gruesas»

Del mismo modo, los valores horarios de las partículas dispersas en la atmósfera (PM 10) se encontraban por debajo del valor guía que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una media diaria. En este sentido, el informe afirma que el polvo negro caído sobre San Julián no pudo ser inhalado, «al tratarse de partículas muy gruesas que sedimentan muy rápidamente y no entran en el tracto respiratorio».