El fiscal pide 18 años para un padrastro por asesinar a una niña de 4 años en Barakaldo

Una mujer observa la esquela de la pequeña colocada en el barrio baracaldés de Cruces/
Una mujer observa la esquela de la pequeña colocada en el barrio baracaldés de Cruces

Según el Ministerio público, el acusado "la golpeó contra la pared al menos en dos ocasiones", lo que le causó un traumatismo craneoencefálico cerrado

AINHOA DE LAS HERAS

El fiscal solicita 18 años de prisión para V.M.D.S., de 29 años y natural de Ponferrada (León), por el asesinato de su hijastra, una niña de 4 años, el pasado 3 de octubre en Barakaldo, según las calificaciones provisionales, a las que ha tenido acceso este periódico. El hombre, nueva pareja sentimental de la madre de la niña, ambas vizcaínas, afirmó en un primer momento que la pequeña se había caído por las escaleras de madera del portal. Sin embargo, al practicarle la autopsia al cadáver, se apreció que las lesiones que presentaba eran compatibles con una agresión, probablemente varios golpes contra la pared del domicilio, ya que la víctima tenía grabado en la frente la cuadrícula del pasillo.

Según el relato de hechos de la Fiscalía, aquel día V.M.D.S., que convivía con su nueva pareja y la hija de ésta desde hacía unos cinco meses en una vivienda del barrio de Retuerto, fue como a recogerla a la salida del colegio, ubicado en el barrio de Cruces, sobre las 16.25 horas.

Dedos bajo la mandíbula

Cogió a la menor y juntos pasaron por un supermercado de Retuerto a hacer unas compras. De seguido, caminaron hasta el domicilio. Una vez que accedieron a la vivienda, continúa el Ministerio público, sobre las cinco y media de la tarde y «por motivos no bien aclarados», el imputado «sujetó con su mano derecha por debajo de la mandíbula la cabeza de la menor». «Con el ánimo de atentar contra su vida, la golpeó contra la pared del pasillo de entrada al menos en dos ocasiones sin que la niña pudiera en ningún momento hacer frente al acto».

La pequeña sufrió un «traumatismo craneoencefálico cerrado» a causa de los impactos, que le desencadenaron a su vez una hemorragia craneal y un edema cerebral que le produjo una «disfunción neurológica» y, como consecuencia inmediata de todo ello, la muerte. La menor presentaba como lesiones una «equimosis figurada en región frontal con morfología cuadriculada», que los policías compararon con la pared del domicilio, y «equimosis digitadas», marcas de dedos debajo de la mandíbula.

Para la Fiscalía, estos hechos son constitutivos de un delito de asesinato y serán juzgados por un tribunal de jurado en la Audiencia provincial vizcaína. El fiscal entiende que en el caso concurre la circunstancia agravante de parentesco. Como responsabilidad civil, solicita que el acusado indemnice a la madre de la niña con 100.000 euros y al padre, con 60.000.

La muerte de la pequeña conmocionó a los vecinos del barrio de Cruces, donde viven los abuelos, a los que la pequeña se sentía muy apegada. En un primer momento, la versión que corrió por el vecindario fue que había muerto por una caída. Las contradicciones y mentiras en que incurrió el padrastro despertaron las sospechas de los investigadores. La autopsia confirmó que la niña había muerto debido a los golpes y que las lesiones que presentaba no podía habérselas hecho al precipitarse por unas escaleras. La jueza encargada del caso, titular de Instrucción 2 de Barakaldo, decidió imputar al compañero sentimental de la madre de la pequeña, que entonces estaba embarazada de él, por el homicidio. Un jurado popular tendrá que determinar la culpabilidad o inocencia del acusado.