Una vida en el Ayuntamiento de Erandio

Natxo Barragán. / I. S. L.
Natxo Barragán. / I. S. L.

Natxo Barragán se jubila como secretario municipal tras 34 años en el cargo

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

Natxo Barragán es memoria viva del Ayuntamiento de Erandio. Hace apenas seis días se ha jubilado de su puesto de secretario municipal, tras 34 años en el cargo. Durante este tiempo ha visto muchas cosas. Los 'secretos' propios de su profesión seguirán siendo eso, secretos, pero no duda en repasar episodios y anécdotas vividos en sus carnes durante estas casi tres décadas y media.

Llegó a este consistorio a mediados de los 80 en los albores de la desanexión de Bilbao con todo por hacer de la mano del alcalde de esa época, Gotzon Fano, que, como recuerda, fue quien «dio entidad al municipio». Esta primera etapa la recuerda como «años muy duros, donde se desmantelada todo el tejido industrial». Una circunstancia que se notó mucho con «la desaparición de las grandes cuadrillas de operarios que después de la jornada laboral se dedicaban hacer gasto en los bares y comercios».

Aquel contexto también se trasladó también al Ayuntamiento. Se vivieron situaciones tensas, como las dos veces que la Ertzaintza «nos tuvo que sacar escoltados del pleno, por sendos conflictos laborales candentes en aquellos momentos». En especial recuerda el día que «trabajadores de ARN vinieron a plantear una serie de demandas y ver el salón lleno de personas con buzo impresionaba mucho».

En el capítulo de satisfacciones se queda con hitos como «haber logrado acabar con el chabolismo en Arriaga, o trabajar conjuntamente con los técnicos en el desdoblamiento de La Avanzada». Una actuación que «ha quedado obsoleta con el paso del tiempo pero fue todo un 'boom' en su época».

En la memoria está de Barragán muy vivo el «encaje de bolillos», realizado para dar una solución definitiva a las familias desalojadas hace más de una década de sus viviendas en el barrio de Altzaga, con graves daños estructurales producidos por una excavación en un solar por parte de la promotora Abaroa. «La voluntad del Ayuntamiento pasaba por entregar una vivienda nueva a los afectados». Aquella solución en los momentos álgidos de la construcción «no parecía tan descabellada y económicamente se veía viable, pero se explotó la burbuja inmobiliaria y comenzaron los problemas como el primer concurso para adjudicar aquel proyecto que quedó desierta». Felizmente «todo se encaminó y los afectados podrán disfrutar de sus nuevos pisos».

Barragán quita hierro a la importancia del papel del secretario en los ayuntamientos. Niega que sea el máximo poder de la administración local. «Influimos cuando nuestro informe resulta fundamental, pero poco más».