Vecinos de Getxo capturan 150 reinas de avispa asiática

Los vecinos colocan trampas de lo más diversas. / BORJA AGUDO
Los vecinos colocan trampas de lo más diversas. / BORJA AGUDO

Los residentes de Andra Mari cultivan especies que atraen al abejorro común y polinizan frutales y plantas

TXEMA IZAGIRREGETXO.

La incidencia de la avispa asiática ha modificado hasta la fisonomía de las huertas de Andra Mari. Los vecinos de la zona siguen su lucha particular para combatir la expansión de la invasora Vespa velutina, de la que han vuelto a capturar más de 150 reinas esta temporada. «En mayo ya han empezado a formar las avispas en las colmenas, así que ahora la captura es inútil», advierte Javi Iturregi, portavoz de la asociación de residentes del barrio y uno de los afectados. A estas alturas del año, las reinas ya han multiplicado su prole.

El impacto de la llamada avispa asesina es tremendo. Diezman las colonias de abejas, que son las mejores polinizadoras de las huertas. Sin embargo, las invasoras no atacan a los abejorros, que mantienen sus poblaciones y son otra de las alternativas para conseguir que las flores terminen su proceso y terminen convirtiéndose en hortalizas y frutas, dependiendo de las distintas especies de plantas, arbustos y árboles. Por eso, algunos ya han plantado especies atractivas para atraer a los abejorros autóctonos. Con ese fin, ponen romero, lavanda, capuchinas, borraja.... Iturregi constata que «hay suficientes» de estos insectos en la zona que él cultiva, así que espera no tener que adquirirlos, como hizo el año pasado.

Los residentes de la zona llevan a cabo su lucha particular desde hace tres años. Su objetivo es que les ayuden desde el Ayuntamiento, algo que no sucede por ahora. «Es una desidia», protesta el vecino que recuerda que hay administraciones locales que sí ayudan, como Zamudio.

Sin colaboración municipal

El anillo de actuación vecinal se ha ampliado en 2019. Hasta la costa llega ya la red voluntariosa que han tejido desde Tosu, cerca de la estación de Ibarbengoa. «Esto lo hacemos porque queremos implicar y colaborar con las autoridades», incide el portavoz de la asociación vecinal. Colocan sus particulares trampas hechas con botellas de plástico en las que colocan un preparado a base de cerveza negra, vino blanco y zumo de arándanos. «Sabemos que no vamos a eliminarlas por completo, pero sí reducir sus poblaciones. Porque está claro han llegado para quedarse». Iturregi lo explica con el ejemplo de que las avispas asiáticas están extendiendo su círculo de invasión y ya se asientan hasta en Orleans (Francia). Para este portavoz, eso es un indicador de que se aclimatan a zonas más frías. Nosotros no sabemos si la población aumenta o no», reconoce, a falta de datos empíricos. «Aunque sí tengo la sensación de que no se ha reducido la población», sostiene.

Lo peor es que los daños causados por la Vespa velutina se desconocen. Hay algunos expertos que ya han empezado a estudiar los destrozos que causan, pero no se constatan esos daños colaterales producidos por esta invasora. «Sabemos que reducen las poblaciones de abejas, pero no el daño que causan a otros insectos y, por tanto, el impacto negativo que tienen en la biodiversidad», concluye Iturregi. Su acción podría estar dejando sin alimento a otras especies, aves incluidas.