Urduliz, un ejemplo de convivencia

Gudaris de Urduliz y de Uribe Kosta, integrados en la Compañia Matxin del Batallón Itxasalde. / FELISA BILBAO
Gudaris de Urduliz y de Uribe Kosta, integrados en la Compañia Matxin del Batallón Itxasalde. / FELISA BILBAO

El historiador Koldo Somocueto repasa las principales vivencias del pueblo durante la Segunda República y la Guerra Civil

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA URDULIZ.

Las vivencias y avatares de los vecinos de Urduliz durante dos épocas históricas como la II República y la Guerra Civil perdurarán en el tiempo para que puedan conocerlas generaciones venideras. Lo harán gracias a los dos libros obra del historiador licenciado por la Universidad de Deusto y residente en la localidad, Koldo Somocueto, que ayer presentó en el Ayuntamiento acompañado del alcalde local, Javier Bilbao, y representantes de Eusko Ikaskuntza.

En estos libros se pueden encontrar pasajes que narran como la convivencia en la localidad entre personas de diferente ideología fue algo digno de recordar durante la Segunda República y sus efectos se dejaron sentir aún durante la contienda bélica. En cuanto a la Guerra Civil la fuerza franquista encabezada por la brigada italo-española, conocida por los Flechas Negras, entró en la localidad «sin ninguna oposición porque el vecindario había sido evacuado, al igual que sucedió en todo su recorrido desde Plentzia a Getxo». La zona no fue bombardeada en ningún momento, si bien «cayeron algunos obuses que causaron algunos destrozos», según los testimonios de vecinos que vivieron en primera mano este periodo.

Hubo lugareños fallecidos durante el conflicto bélico, aunque tampoco en cifras elevadas. «Hemos podido contabilizar dos en el frente de Elgeta, un desaparecido en la batalla de Artxanda, y otro al final de la guerra. También hubo dos muertos en el frente del Ebro, en este caso con las fuerzas franquistas».

Con la toma de la zona por los sublevados las represalias no tardaron en llegar y las autoridades municipales, así como la junta local del PNV, las emakumes, el alguacil del Ayuntamiento y guardas de orden público durante la contienda «fueron detenidos a la vez y procesados todos en un mismo juicio», repasa el autor. En total se juzgóen agosto de 1937 a 25 vecinos, 20 hombres y 5 mujeres. Los primeros fueron condenados a 12 años y un día, y cuatro de las mujeres a 6 años y un día. Cumplieron éstas la condena en la cárcel de Saturraran. Este tipo de detenciones colectivas y juicios sumarísimos grupales «se dieron también en Plentzia y Barrika».

Los dos primeros alcaldes franquistas de Urduliz, Manuel Uribe y Amancio Nieva, intentaron mediar para reducir las condenas. «Emitieron unos informes intentando no perjudicar más la situación de las anteriores autoridades locales que se encontraban detenidas», en reconocimiento que «durante la República, la convivencia en el pueblo fue muy buena y, por eso, muchos 'derechistas' vinieron a refugiarse sin que se produjeran detenciones».