Uniendo orillas en 180 postales

La diputada Lorea Bilbao y Javier Oribe, de la sociedad filatélica. / T. I.
La diputada Lorea Bilbao y Javier Oribe, de la sociedad filatélica. / T. I.

El Puente Colgante sopla 125 velas con una muestra de tarjetas escritas a principios de siglo por los extranjeros que llegaban a Bizkaia

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Veinte años ha tardado Javier Oribe en reunir las 180 postales de principios de siglo sobre puentes transbordadores del mundo. Una colección que desde ayer expone en el edificio Biscaytik de Las Arenas para celebrar los 125 años que cumple el Puente Colgante. Postales escritas por los extranjeros que llegaban a una Bizkaia con el marchamo de industria pujante. «En aquel momento no se escribía por motivos turísticos, era gente que venía del extranjero a invertir o trabajar», señala Oribe, miembro de la Sociedad Filatélica de Getxo.

Ingleses, holandeses, belgas, italianos y franceses. Ellos eran los más comunes «en un momento en que la industria estaba creciendo, aunque luego se desarrolló mucho más». Ellos redactaron «parte de nuestra historia», reconoce orgulloso, cosa que ya no ocurre «con los correos electrónicos, WhatsApp y emails», lamenta Oribe, veterano enamorado de la filatelia que recuerda con añoranza que «hasta los años 60 se mandaban postales escritas». De ellas le interesa hasta el sello, de ahí que haya conseguido una buena colección de «consignadas» -por aquel entonces, escritas y enviadas- que ha conservado con mimo. Aunque antes ha dado muchas vueltas: «He tenido que navegar mucho por internet y emplear muchas horas».

Estas imágenes en sepia de un total de 14 medios de transporte de tres continentes, de los que muy pocos siguen en funcionamiento, tienen un contenido similar. «Como eran cartas abiertas (que podía leerlas cualquiera al no estar dentro de un sobre), por lo general no contienen nada comprometido», admite Oribe.

El mensaje se solía repetir, con los remitentes transmitiendo a familiares y amigos lo bien que estaban en Bizkaia. Tan solo las referidas a la Guerra Civil guardaban textos de mayor calado, como cuando los republicanos abandonaban la zona ante la inminente entrada de los nacionales o cómo volaron el Puente de Bizkaia para dificultar las comunicaciones al enemigo.

«Pequeñas joyitas» de principios de siglo que ayer durante la inauguración sorprendieron gratamente a la diputada de Cultura, Lorea Bilbao. «Reúne lo que es el patrimonio industrial de una determinada época, una manera de construir y también la novedad; las innovación de la que hacemos gala en la sociedad vizcaína», describió, sobre una muestra que, aseguró, supone un referente para la provincia. Más teniendo en cuenta el escenario, el Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad y «un punto de encuentro» entre dos orillas, Getxo y Portugalete. Dos localidades que aún se lo «reivindican», tanta es su importancia.

La muestra permanecerá abierta todo el mes de julio en la Avenida Zugazarte, cerca de l a remodelada finca de Bake Eder, una casa como sacada de cuento. «Merece la pena, Javier Oribe ha hecho un trabajo muy importante. Algo que no tenemos oportunidad de ver», destacó Ainhoa Sarriegi, asesora este rastreador de postales.

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