Televisiones y cientos de botellas y latas en la ría de Plentzia

Los participantes limpiaron a pie, en piragua y en tabla de paddle surf./Goazen Up
Los participantes limpiaron a pie, en piragua y en tabla de paddle surf. / Goazen Up

80 voluntarios retiran un contáiner y medio de basura del cauce, el 25% de la que había. «Somos unos cochinos», advierte la asociación Goazen Up

Eva Molano
EVA MOLANO

Cualquier cosa que se lanza al suelo– desde paquetes de pipas hasta colillas– termina, por causas naturales, en el río y después, en el mar, convertido ya en un vertedero. De hecho, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos. Los animales marinos los engullen y como todo es un ciclo, estos residuos acaban volviendo a nuestro organismo en forma de micropartículas. Bizkaia no se libra. También nuestro litoral está plagado de desperdicios por el efecto de las corrientes, de las riadas o mejor dicho, por la propia desidia del hombre. El problema no solo es el uso indiscriminado de envases, también la falta de educación y de civismo. La asociación Goazen Up de Plentzia organiza cada dos meses una salida por la ría para limpiar y de paso, concienciar a los participantes. Esta mañana ha convocado su decimosexta travesía navideña para que los voluntarios empezaran el año con otra perspectiva del efecto de los plásticos.

En total, han reunido un contáiner y medio de residuos. 40 sacos de escombro con capacidad para cien y doscientos litros acabaron repletos de basura hasta los topes. 40 adultos y otros tantos txikis divididos en cuatro equipos han peinado la ría varias horas desde el barrio de San Telmo de Barrika, entre su bocana y la presa del castillo de Butrón, a pie, en piragua y en tablas de paddle surf.

Los participantes han recorrido 9 kilómetros de cauce y 18 de riberas con la ayuda de una embarcación de gran calado que se iba llevando la basura a tierra firme. «Hemos sacado televisiones, calzado, chanclas... Somos muy cochinos», exponía Aketza Sánchez, fundador de la asociación, tras la travesía. Pero eso no ha sido todo: también han recogido más de 400 botellas de plástico, 200 de cristal y cientos de latas – sobretodo de cerveza y de coca cola– y de bolsas, además de restos de boyas, tuberías, redes, aparejos de pesca... Después de la «paliza», han disfrutado de una chocolatada para recuperar fuerzas, ya que fue una jornada «muy dura» para los pequeños.

Una de las «cargas» de basura recogidas.
Una de las «cargas» de basura recogidas. / Goazen up

Aunque el sol brillaba, hacía «mucho frío». Pese a toda la porquería que han sacado de la ría, «apenas nos hemos podido llevar el 25% de toda la que había. Pisas el cauce en cualquier sitio y suena a plástico. Porque todo está lleno», se lamenta Sánchez, que critica el gran número de envases de cerveza y aparejos de pesca que han aparecido por las riberas. «Cada persona consume 459 kilos de plásticos al año», argumenta. Y en estas fechas, se consumen todavía más recursos y se genera más suciedad. Así que urge un cambio de rumbo, porque ahora, la humanidad es como una plaga que devora la tierra, vomita basura, y camina, ciega, hacia su extinción.