Ereaga escondía restos de un poblado del Neolítico de hace 5.000 años

Imagen de la zona en la que han aparecido los restos. /T. I.
Imagen de la zona en la que han aparecido los restos. / T. I.

Investigadores de la UPV que restauran las viejas galerías de Punta Begoña localizan por casualidad uno de los pocos yacimientos de esta época en el litoral vasco

TXEMA IZAGIRREGetxo

El equipo investigador de la UPV/EHU que trabaja en la recuperación científica de las galerías de Punta Begoña de Getxo se ha encontrado con algo que no esperaba. Nada menos que los restos de un asentamiento humano del Neolítico tardío. O lo que es lo mismo, de hace unos 5.000 años. Se trata de uno de los pocos yacimientos de este período que hay en Euskadi, sobre todo en la zona costera. El hallazgo «aportará más datos sobre un período gris», como resalta María Peraita, arquitecta especializada en restauración que está al frente del grupo de arqueólogos que trabajan en este asentamiento.

Los restos se han localizado en el jardín del magnate Horacio Echevarrieta, junto a la playa de Ereaga. La prueba de carbono 14 demuestra que allí se situaba un asentamiento humano al aire libre de la última etapa del Neolítico e inicio del Calcolítico. Es de los pocos que se han descubierto en el litoral vasco, aunque en Uribe Kosta sea donde más abundan.

Los expertos se afanarán en estudiarlo porque «permitirá aportar nuevos datos sobre uno de los periodos menos conocidos de la historia en Euskadi», explica Peraita, que reconoce que los restos recuperados «no son espectaculares a la vista». En concreto, son fragmentos muy pequeños de cerámica, sílex y restos de carbón vegetal. Pese a su tamaño, «serán muy útiles para aportar datos sobre nuestra historia y formas de vida».

Es muy complicado conseguir algo así porque la propia naturaleza se encarga de destruirlo con el paso del tiempo. De hecho, Punta Begoña se construyó como un sólido muro de contención de hormigón armado en 1916, pero hace diez años la sólida construcción, diseñada por Ricardo Bastida a petición de Echevarrieta, fue declarada en estado ruina. Luego se optó por su recuperación. El equipo comenzará a trabajar en la zona en cuanto la meteorología lo permita. Lo que descubran permitirá conocer cómo era el entorno hace 5.000 años.

Marismas y arenales

«El paisaje sería radicalmente diferente», explica Joseba Ríos, arqueólogo. Sin los edificios, desde Punta Begoña se dominaba el gran estuario del Nervión y la línea mareal. Era un espacio de marismas y arenales. «Hay muy pocas evidencias de este tipo, y están en Bizkaia», puntualiza Ríos. Entre ellos, el yacimiento de Aranbaltza, en Barrika, en el que encontraron evidencias de esa época. También las hay en Landaluze (Sopela) y en Mandaño (Gorliz).

El hallazgo es a su juicio «muy interesante» y lo considera «casi una lotería». De hecho, la cartografía antigua confirma que Punta Begoña «nunca ha estado construida ni roturada, arada. Estaba sin tocar». Se trata de la misma zona en la que hace pocos años una cadena hotelera planeaba construir un complejo de lujo que la crisis echó por tierra.

Su situación, en un entorno urbano, dota al yacimiento de una particularidad enorme:estará abierto a las visitas. Cualquiera que lo desee podrá ver trabajar a los arqueólogos in situ. Será a partir de finales de mayo o principios de junio. Para entonces, el plan es completar la visita con otro tipo de informaciones explicativas que permitan divulgar el valor, no solo de los nuevos hallazgos, sino también de las viejas galerías y de los alrededores.

Ese es uno de los objetivos del trabajo en el que están enfrascados más de 60 expertos de la UPV desde hace casi siete años. El proyecto de recuperación científica tardará 12 años en culminarse, con una inversión de un millón de euros por año.