Los robos con violencia en viviendas de Getxo se dispararon un 83% el último año

Los robos se han sucedido estos pasados meses, como el de esta gasolinera en enero. / LUIS CALABOR
Los robos se han sucedido estos pasados meses, como el de esta gasolinera en enero. / LUIS CALABOR

Las bandas organizadas pusieron su objetivo en la localidad y forzaron 238 hogares para llevarse ordenadores, dinero y joyas de su interior

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Las estadísticas policiales registran un fuerte incremento de robos con fuerza en viviendas de Getxo durante 2018. La dinámica afecta a municipios del entorno del Gran Bilbao, donde las bandas dispararon sus actuaciones, sobre todo durante el tramo de final de año. Son grupos especializados que llegaron del extranjero, a los que se suman los procedentes de otras comunidades autónomas y también de Bizkaia.

De 125 casos de robo con fuerza en las cosas en viviendas que se registraron en 2017, se subió a 221 un año después, según los datos de las denuncias realizadas en la Ertzain Etxea de Getxo. A éstas hay que sumar las 17 contabilizadas en la comisaría de la Policía Local. Entre ambas el aumento de sustracciones con fuerza en domicilios se elevaron un 83%.

Las estadísticas se han disparado porque la movilidad geográfica es una de las bazas de las bandas de ladrones. Los que irrumpen en pisos y casas «suelen vigilar la zona previamente y utilizan varios vehículos. En uno de ellos suelen transportar los objetos robados», explican fuentes policiales. Así dificultan la intervención de los agentes. Primero analizan el objetivo, generalmente las viviendas accesibles, y cuando entran en los pisos se llevan objetos de valor, como ordenadores, tablets, teléfonos móviles, dinero y joyas.

Ertzaintza y Policía Municipal colaboran en Getxo para sumar efectvidad, aunque los las actuaciones de estos grupos afectaron fundamentalmente a todo el area del Gran Bilbao. «Si son grupos especializados, el recambio de personas que harán lo mismo está asegurado», incidieron. Quizás la detención más sonada fue la realizada por la Ertzaintza en agosto, cuando detuvo a tres personas relacionadas con el robo de tres cajas fuertes de una urbanización de lujo, que contenían medio millón de euros en joyas.

¿Pero qué hacen los cacos con los objetos sustraídos? «Las ventas por internet son algo común», reconocen las mismas fuentes. En Navidad ya detectaron a nueve moldavos que iban en dos coches y hasta portaban máscaras para camuflarse. «Estaban haciendo una batida, mirando dónde podían robar». En Getxo, como en toda Bizkaia, han operado bandas de brasileños, chilenos, marroquíes, algunos llegados desde Italia, otros de Madrid, de Cantabria...

El caso es que la movilidad geográfica se ha multiplicado entre los grupos especializados, que se distinguen «porque operan con medios y herramientas. A veces marcan los pisos y se suelen asegurar de que no haya nadie dentro», explican las mismas fuentes. Su forma de actuar suele consistir en desplazarse por la Península y otros países y mantenerse pocos días en los mismos lugares para no ser descubiertos.

A eso hay que sumarle los grupos provinciales que roban en pisos o en establecimientos comerciales. Las sustracciones en empresas fueron casi testimoniales, al sumar un par de ellas solamente. Y en lo referido a anexos a las vivendas, el incremento fue de 17 casos más que en 2017, lo que eleva la cifra hasta 67.

La comparativa del grado de seguridad de Getxo parece obligada, y el mayor referente es enfrentarlo con Barakaldo, con casi 23.000 habitantes más. Pues las estadísticas de delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico fueron casi la mitad. Mientras en el municipio de la Margen Izquierda sumaron 4.259, en el de la Derecha fueron 2.151. Por eso los responsables municipales de la localidad costera siempre redundan en que no debe desatarse el alarmismo porque se trata de un municipio seguro, con unas estadísticas de robos y delitos por debajo de la media de Euskadi, de Bizkaia y de los municipios más poblados.

Además, en Getxo los delitos de 2018 se han reducido en lo referente a las lesiones denunciadas, pero se incrementaron los episodios de malos tratos en el ámbito familiar hasta 146, frente a los 102 del año anterior. «La concienciación ha aumentado en estos casos entre las víctimas, que suelen ser mujeres en su gran mayoría», explicaron las mismas fuentes policiales. En este sentido, lo que bajaron fueron los delitos por agresión sexual. En la Ertzaintza denunciaron un par de ellos, el mismo número que en la Policía Municipal.