Las otras 'actividades' del Puerto de Bilbao

Los chavales han acaparado el protagonismo./FERNANDO GÓMEZ
Los chavales han acaparado el protagonismo. / FERNANDO GÓMEZ

Más de mil personas participan en la fiesta anual Kai Jai que organiza la Autoridad Portuaria en el muelle de cruceros de Getxo para dar a conocer su actividad

Eva Molano
EVA MOLANO

La Autoridad Portuaria de Bilbao ha celebrado a lo largo de la mañana la Kai Jai, una fiesta familiar que pretende acercar a toda la sociedad la actividad portuaria. En sus inicios, se organizaba en diferentes municipios ribereños, pero las últimas ediciones está teniendo lugar en la terminal de cruceros de Getxo, que desde las 10.30 horas, se ha llenado de actividad. A falta del cierre definitivo, más de mil niños han pasado por la fiesta a estas horas. «Se decidió trasladarla aquí para dar a conocer a la cuidadanía el Puerto, los distintos servicios portuarios a través de actividades como cuentacuentos, talleres e hinchables. Cada edición es un mundo, la iniciativa es maravillosa. Es una mañana para disfrutar con niños y la acogida es muy buena. Aprenden lo que es una estiba, cabullerías...», explica Itziar Sabas, la directora de recursos humanos del Puerto, donde cada día trabajan más de 5.000 personas.

«El puerto es algo muy nuestro, ha transformado el desarrollo de los municipios. Es un motor económico importante, que general el 1.29 del PIB de Euskadi y el 2.55 de Bizkaia y una institución de más de 100 años. Es un orgullo para Bilbao, y hoy es nuestro día y animamos a todos que se acerquen a conocernos», ha expuesto.

El Puerto ha organizado, por ejemplo, simulaciones tridimensionales con motos acuáticas, visitas a uno de los remolcadores del Puerto de la compañía Ibaizabal, además de una demostración de los perros de la Guardia Civil que husmean la zona en busca de drogas. «Es una de las actividades que más gustan a los niños, sobre todo porque después se pueden hacer fotos con ellos», ha asegurado Sabas.

Los pequeños también han podido disfrutar de talleres de nudos marineros o contemplar las embarcaciones de rescate. Al entrar, los pequeños han recibido un pasaporte y si completaban todas las actividades lúdicas que aparecían en él, recibían un regalo. Además de hinchables y de una especie de autos de choque sobre el agua, los mayores han podido montarse en una enorme grúa o tirolina que hacía saltar a la gente a una altura de unos quince metros provista de un arnés. «Ha sido un subidón enorme de adrenalina», explicaba Eralvis Pacheco, un vecino de Bilbao de 28 años que se había acercado con su familia. Otras muchas repitieron visita, como la de Arantza Canto, del barrio de Zorroza. «El año pasado vinimos y nos gustó. Lo que pasa es que hizo muy malo».

Al contrario que en otra de las ediciones de la Kai Jai, esta vez el sol ha hecho acto de presencia y se han podido celebrar todas las actividades organizadas. En el remolcador de la compañía Ibiazabal, el patrón Juanjo explicaba los pormenores de su oficio. «Este barco tiene más de 5.000 caballos de potencia y por eso, es capaz de remolcar a cualquier otro buque por enorme que sea», explicaba, mientras mostraba desde la cocina hasta los pequeños camarotes.

«Todos los días remolcamos. Ayudamos a 'aparcar' y a 'desaparcar' a los barcos que están en el puerto. Pero también podemos salir a emergencias». Cuando deben realizar una salida de días, 9 personas deben de ir a bordo del buque. En puerto, es suficiente con tres tripulantes. Además, el Puerto organiza visitas guiadas educativas los días de labor. Los fines de semana, todos los adultos pueden apuntarse y visitar el interior.