Patadas solidarias

Foto de familia de algunos de los participantes en la jornada solidaria celebrada en Sopela. / INDARBIDE
Foto de familia de algunos de los participantes en la jornada solidaria celebrada en Sopela. / INDARBIDE

El gimnasio Indarbide, de Sopela organiza un curso de kárate para colaborar con la asociación 'Gaude' en favor de las personas con discapacidad intelectual

HELENA RODRÍGUEZ SOPELA.

Cada vez son más las actividades deportivas programadas con algún fin solidario. Partidos de fútbol, carreras familiares, maratones de 'spining' o torneos de pádel son solo algunos ejemplos de citas que han aunado la empatía con el dolor ajeno y el deseo de huir del sedentarismo. En el gimnasio Indarbide de Sopela tampoco se quedan atrás a la hora de organizar este tipo de citas, en este caso ligadas a una de sus especialidades, el kárate.

El pasado día 13 de abril reunieron a una treintena en un curso solidario que se desarrolló de 9.00 a 15.00 horas. Durante ese tiempo, Iñigo Arketa impartió dos de las seis horas -'katas' en el argot de este deporte- de clase previstas. Además, guió las otras cuatro, realizadas por algunos de sus pupilos más aventajados.

Cada participante pagó entre 20, 30 o 40 euros -dependiendo del número de 'katas' al que quisiera asistir-. Al final de la jornada, el bote solidario sumó 650 euros. La cuantía fue íntegramente donada a la asociación 'Gaude' en favor de las personas con discapacidad intelectual. La agrupación, de Leioa, nació en 1976 cuando varios padres y madres de personas con este perfil se unieron para «dotar a la comarca de Uribe Kosta de servicios para atender adecuadamente a este colectivo», se describen. En octubre de 2017 adoptaron el nombre 'Gaude' e iniciaron una nueva etapa en la que apuestan por «la generación de oportunidades y apoyos para que cada persona y cada familia, disfrutemos de vidas plenas». Ofrecen servicios ocupacionales, de atención diurna, psicológica o en la vivienda. También incluyen apoyo a familiar, formación e inserción laboral así como oportunidades de ocio y participación social.

Un ex alumno

Dos de sus componentes acudieron a la sesión de entrenamiento. «De hecho, uno de ellos, fue alumno mío de los 8 a los 10 años. Este deporte le ayudó a mejorar la autoestima, el equilibrio, la coordinación y la fuerza, entre otras cosas», detalla Íñigo Arketa. En esta ocasión, el chaval prefirió no participar y disfrutar del espectáculo desde la barrera. «Es que es muy tímido», adelanta el preparador.

La vocación solidaria de Indarbide no es nueva. Hace cuatro años ya colaboraron con Cruz Roja o Unicef, a través de la Fundación Doyo. «Luego ha habido un par de años en que no hemos hecho nada por diversas razones», rememora el karateka. Sin embargo, el año pasado el club recuperó las actividades solidarias. «En 2018 lo que recaudamos fue para la asociación de enfermos de alzéhimer de Euskadi», anuncia.

Uno de los valores del kárate es el de la solidaridad. Tanto es sí, que al llamamiento del día 13 no solo acudieron gentes de la zona de Uribe Kosta, sino también de otras zonas de Euskadi. Es el caso de las seis personas que llegaron desde el club Bunkai de Irún. «Son un grupo muy participativo. Se apuntan a todo», elogia Arketa. Y es que al final, da los mismo de dónde venga, lo importante es que la empatía con las situaciones de otros aparezca.