La noche vizcaína saluda 2019 con el cierre de dos de sus grandes discotecas

El Cue de Berango, que abrió sus puertas en la nave de la antigua The Image, también ha cerrado. /PEDRO URRESTI
El Cue de Berango, que abrió sus puertas en la nave de la antigua The Image, también ha cerrado. / PEDRO URRESTI

El Cue de Berango y el Klubba de Bilbao, un local de música electrónica de vanguardia, atestiguan la crisis del ocio nocturno

LUIS GÓMEZ BILBAO.

Corren malos tiempos para la noche vizcaína, que ha dado la bienvenida al nuevo año con el cierre de dos de sus principales referentes. El Cue -antigua The Image de Berango- y el Klubba de Bilbao han cerrado sus puertas tras perder el favor del público y la imposibilidad de reconducir su maltrecha situación. La sala de fiestas de la margen derecha pone fin a una etapa marcada por las incertidumbres, acentuadas a raíz del último cambio de nombre y gestión.

A mediados del verano de 2017, la alcaldesa, Anabel Landa, decidió cortar por lo sano y proceder a la clausura de las dependencias al carecer de un sistema de protección contra incendios. «Hay que tomar las medidas pertinentes para no tener que llevarnos las manos a la cabeza si algún día pasa algo», justificó la regidora. La discoteca que marcó el ritmo durante años entró en una fase de declive, pese a que trató de abrirse hueco, sin éxito, con distintos espectáculos de música electrónica. Empleados de la sala confirmaron ayer a este periódico que los dueños les anunciaron el despido en plenas fiestas navideñas. «Llevábamos mucho tiempo mal. La noche está muy complicada para todo el mundo», explican.

Ni siquiera los proyectos que parecían bendecidos por el éxito han logrado sacudirse la mala suerte que persigue ultimamente al ocio nocturno. Público y expertos coincidieron en que el Klubba, pilotado por Alain Elektronische e Iñaki Abasolo, estaba llamado a «crear época» en la capital vizcaína. Tras su paso por el Caos Club, mítico local de música de baile underground durante 21 años, esta pareja de profesionales afrontó una aventura empresarial de vanguardia. Apostaron por la electrónica de corte alternativo, alejada de los parámetros comerciales, y se dirigieron a un público selectivo. «Era un oasis para gente adulta», expresa Elektronische. Abrieron las puertas en junio de 2017, pero el proyecto no ha llegado a cumplir dos años de vida. «Fallaron todas las previsiones», reconocen, pese a la contratación de DJ's de talla internacional y también nombres menos conocidos, pero todos marcados por el sello del talento y la creatividad.

Los promotores creen que uno de los grandes errores fue emplazar el club en Cosme Echevarrieta, pegado a Alameda Mazarredo, en una zona colonizada musicalmente por los locales de ambiente latino y la influencia del reguetón, estilo que marca desde hace varias temporadas el estilo de las noches bilbaínas. «Si hubiésemos echado a andar en Bilbao la Vieja seguramente lo hubiésemos petado», argumentan.

Otro tachón para la noche vizcaína, que deja a la sala Sonora de Erandio como principal exponente de la música electrónica.

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