Los 15 muertos por la gripe española en Plentzia

Aramburu posa en su farmacia, en una imagen de archivo. / P. URRESTI
Aramburu posa en su farmacia, en una imagen de archivo. / P. URRESTI

Las jornadas de historia de la villa recuerdan la tremenda plaga que hace justo un siglo también sacudió la vida en el enclave

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA PLENTZIA.

La mal llamada 'gripe española' que asoló Europa en 1918, también extendió sus 'tentáculos' hasta Plentzia acabando entre el 18 octubre y 27 noviembre con la vida de quince personas, la mayoría de entre 25 y 50 años. «Los más mayores estaban inmunizados por una anterior acontecida en 1890», apunta Enrique Aramburu, actual titular de la farmacia que lleva su apellido. Coincidiendo con el centenario de esta pandemia, el farmacéutico plentziano y presidente de la sección de historia de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao dio a conocer este dato durante la conferencia 'El medicamento industrial y la crisis de la rebotica. Centenario de la gripe de 1918 desde la 'Botica' de Plentzia', incluida dentro del programa de las Jornadas de Historia de la villa marinera.

Aramburu recordó que la pandemia llegó a Europa por «los soldados norteamericanos que desembarcaron en las costas francesas para combatir en la Primera Guerra Mundial», ante lo cual su denominación 'española' está provocada por «intereses comerciales». Rápidamente se propagó por todo el continente, hasta que con los calores del verano se paralizó, para volver a brotar con el recrudecimiento de las temperaturas, llegando en octubre a Bizkaia.

Los alcaldes de los diferentes municipios asumieron su papel de máxima autoridad sanitaria. «Incluso los farmacéuticos debían pedirles permiso para ausentarse», explica. E hicieron acopio de desinfectantes para repartir entre la población. En el caso de Plentzia, «un día antes del primer fallecimiento se colocó un bando poniendo en manos de los vecinos este producto que a la postre sirvió de poco», reconoce Aramburu.

La epidemia coincidió precisamente con la transformación del sector. Las boticas habían pasado de ser un centro elaborador de medicamentos a convertirse en dispensadores de fármacos producidos por la industria. Si bien la plaga se combatió desde los dos frentes, «tanto con medicamentos industriales como con fórmulas magistrales elaboradas por los boticarios de la época».

La farmacia, la más antigua de Bizkaia con 130 años a sus espaldas, abrió sus puertas en 1888 de la mano de su fundador Pedro Aramburu, convirtiéndose en el séptimo con sede en Plentzia. «El primero abrió en 1515», recuerda su actual titular. En el momento de su inauguración, ya existía otro en la villa marinera. Los únicos entre Getxo y Mungia.

En su historia ha vivido episodios épicos como cuando el Gobernador Civil de Bizkaia animó a todos los municipios de Uribe Kosta a unirse a Getxo en 1912 para crear el Instituto de Higiene de Getxo, con escasos resultados. Por ello, cuatro años después «el alcalde de nuestra villa lideró una 'sublevación' junto al resto de localidades para crear la agrupación farmacéutica de Plentzia», donde se unen todos los municipios de la zona para recibir una atención sanitaria adecuada.

En aquella época también tuvieron un papel relevante los mancebos, «jóvenes de entre 12 y 17 años, muchos de ellos huérfanos, que iban a trabajar con el farmacéutico y vivían en su casa». De entre ellos emergieron personajes muy relevantes como Antonio Candina Ybarra, fundador de la naviera que lleva su apellido, que «a los 12 años comenzó a trabajar en nuestro negocio y luego estudió náutica en la Escuela de Plentzia», desarrollando una dilatada vida empresarial.

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