La fiesta de las paellas de Aixerrota más vigilada

Asistentes a las paellas de Aixerrota. /P. Urresti
Asistentes a las paellas de Aixerrota. / P. Urresti

Los agentes obligaron a cambiar manguitos de bombonas de gas caducados, pero no impidieron el uso de gasolina en puestos fuera del recinto

M. F. VALLEJO

Miles de personas participaron este domingo en las paellas de Aixerrota, una de las fiestas con más arraigo en Bizkaia y que este año se desarrolló con una mayor vigilancia policial tras el accidente ocurrido en la pasada edición, en el que cuatro mujeres sufrieron graves quemaduras. Agentes de la Policía Municipal recorrieron el recinto oficial para revisar las bombonas de gas y que no se utilizaran combustibles líquidos. A la zona conocida como el 'Bronx', fuera del área legal, no le afectaba la nueva normativa -según explicaron fuentes municipales-, por lo que un año más hubo generadores eléctricos alimentados por gasolina. «Los agentes entraron en esa zona y comprobaron que los bidones de gasolina no estuvieran cerca del fuego», explicó el Ayuntamiento de Getxo.

Desde poco después de las ocho de la mañana, los asistentes a la popular jornada comenzaron a ocupar sus parcelas. La organización repartió más de 390 toldos -para los puestos de los participantes en la zona oficial-. La coincidencia con la fiesta de las Madalenas de Bermeo y El Antxobe, y que el lunes es día laborable, restó público en las campas de Aixerrota.

La inspección que realizaron los agentes permitió requisar más de una veintena de manguitos de bombonas de gas caducados o que no cumplían la normativa de seguridad. «Ha sido un lío. Como es domingo las tiendas están cerradas. A todos se nos ha ocurrido ir a las gasolineras y hemos agotado las existencias de las estaciones de servicio de la zona. Nosotros hemos reservado por teléfono una en Enekuri y era la última», explicaba Miren, vecina de Getxo, que confesaba que su manguito estaba caducado «desde 2009». El Ayuntamiento confirmó que la Policía obligó a «cambiar gomas de bombonas de gas» y a apagar fuegos «que no se ajustaban a las normas de seguridad».

Voluntarios para controlar

Tras el obligado hamaiketako, en el que triunfó el pintxo de chorizo, los participantes se concentraron en la elaboración de los arroces, con todo tipo de ingredientes. En la zona oficial abundaban familias y cuadrillas de amigos con solera. «Formábamos parte de la tripulación de una trainera y mantenemos la amistad. No fallamos a las paellas desde hace más de treinta años», explicaba José Antonio Mena, vecino de Algorta. El aurresku de honor y la actuación de los grupos de danzas al mediodía dio paso a la presentación de las paellas a concurso.

Los asistentes coincidían en que este domingo había mucha más vigilancia policial. «Están pasando por todos los puestos y revisando las bombonas y la ubicación del fuego», comentaba Peio Bibanko en la parcela en la que su grupo preparaba el arroz. Al dispositivo de cerca de cincuenta agentes municipales, más el refuerzo de Ertzaintza, se sumaron los voluntarios de la asociación Itxas Argia, organizadora del evento. «Hemos tenido a 20 personas -que recorrían el recinto oficial con petos amarillos- hasta el mediodía. Otros quince se han incorporado a esa hora para vigilar que se cumplen las normas de seguridad hasta que acabe la jornada, explicó la portavoz de Itxas Argia, Eskarne Unanue.

En cada puesto de la zona controlada por la organización una persona tuvo que dejar su DNI y hacerse responsable de que se cumplían los requisitos marcados por el Ayuntamiento de Getxo. Estaban prohibidos los generadores eléctricos alimentados por gasolina, gasoil... para cualquier tipo de actividad y el uso de líquidos para encender o avivar el fuego.

«El Bronx es un peligro»

La fiesta más joven se vivió en el 'Bronx', la parte que queda fuera del área acotada y controlada por la organización. Abarrotada de txoznas, y casetas construidas en madera y muchas de ellas con potentes equipos de música y escenarios para el baile, fue la zona de diversión para cientos de cuadrillas de chavales. Los generadores eléctricos alimentados por gasolina se utilizaron para el funcionamiento de los equipos de sonido. Vecinos de la zona se quejaron del «peligro» que suponía la presencia de los bidones de combustible, en parcelas en las que «se está cocinando con fuego y hay personas bebiendo alcohol».

Los portavoces del Ayuntamiento indicaron que, a pesar de que la normativa de seguridad «afectaba solo al recinto oficial», los agentes de la Policía Municipal entraron al 'Bronx' y revisaron las instalaciones para «evitar peligros». «Había pocos equipos electrógenos, y se comprobó que los bidones de gasolina estruvieran lejos del fuego», indicaron las fuentes municipales. Añadieron que la jornada transcurrió «sin incidentes destacables». La DYA atendió caídas, esguinces y cortes producidos durante el cocinado.

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