«Estamos capacitados para responder a encargos de otros sectores»

Los trabajadores de la firma se concentraron ayer ante las instalaciones de Sopela. / BORJA AGUDO
Los trabajadores de la firma se concentraron ayer ante las instalaciones de Sopela. / BORJA AGUDO

El comité de empresa de Troquelmain contacta con varias administraciones antes de poner en marcha las movilizaciones

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA SOPELA.

Los alrededor de 80 trabajadores que conforman la plantilla de la empresa Troquelmain XXI, dedicada a la troquelería, defienden la «viabilidad» de la planta ubicada en Sopela. La firma lleva un año inmersa en un concurso de acreedores que, como una espada de Damocles, amenazaba seriamente el sustento de los operarios. Esta semana se ha confirmado la peor de la previsiones, al anunciar la administradora concursal el cierre de la planta vizcaína. «No aceptamos el cierre», advirtió ayer la plantilla en una concentración ante la nave que ocupan en Sopela.

Detrás de una pancarta donde se podía leer «Troquelmain XXI , antigua Dismodel, Ez Itxi», el portavoz del comité de empresa Javier Urkiza, destacó que «lucharemos por conseguir un plan de viabilidad que dé continuidad al proyecto industrial y que contemple el actual empleo».

En este sentido, anunciaron contactos con el Gobierno vasco y otras administraciones para «buscar los medios para sacar adelante este proyecto con otra empresa». A la espera que estos contactos fructifiquen, no quisieron adelantar un posible calendario de movilizaciones «no podemos perjudicar el futuro», reconoció Urkiza. Actualmente, la plantilla está compuesta por operarios de entre 40 y 45 años de edad con «una experiencia de unos 15 años y cualificación muy necesaria en un sector tan artesanal en el que no vale cualquiera». Si bien, reconocieron que en los últimos tiempos la carga de trabajo de automoción «ha disminuido por la crisis del automóvil», la plantilla aseguró que como empresa.

Troquelmain XXI es una sociedad con sede en la localidad cántabra de Maliño, donde cuenta con otra planta. Las dependencias vizcaínas fueron adquiridas para su fusión con la de Cantabria en junio de 2017, pero un año más tarde, ambas sedes entraron en concurso de acreedores y se encuentran en un ERE de suspensión.